11 julio, 2015

Lo que pasa cuando todo se acaba (y el resto aún no ha empezado)


Lo que escribí en marzo era literal. No, no pensaba en el suicidio cuando decía que dentro de poco no estaría aquí. Era mucho menos romántico. Dentro de un par de semanas saldré de Madrid con rumbo concreto para vivir en Finlandia los próximos tres o cuatro años. Y después de eso - pienso en mi viaje como un medio, no como un fin - quién sabe. Supongo que me moveré a otro continente y a otras latitudes. A algún lugar donde el sol salga, más o menos, el mismo número de horas todo el año.

Mientras tanto, intento prometerme que lo disfrutaré. Me hago tantas promesas que no sé si podré cumplirlas. A ratos tengo ganas de alejarme, y a ratos quiero buscar un rincón oscuro, tranquilo y solitario, volver a sacar la cámara, el bloc y el rotulador (sí, escribo con rotulador siempre que lo tengo) y contar algo, lo que sea, una mentira...

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