14 octubre, 2014

Piernas


Las piernas siempre pasan por aquí,
tus piernas siempre pasan por aquí,
pero definitivamente siempre pasan de mí,
desafortunadamente siempre pasan de mí.
Pablo Sciuto, Las piernas


Todo va volviendo lentamente. Es raro. Una nostalgia pastosa de El Chico Con Mala Suerte, aquel que tenía una bici roja. Una vez se cayó y me mostró su pierna raspada, incrustada con suciedad de grasa y asfalto. Silencio de aprobación entre mis amigas cuando lo conté. La inevitable pregunta: ¿tiene bonitas las piernas? Dije que no me había fijado, pero la realidad era que no lo sabía. Me sentía incapaz de evaluar la belleza de las extremidades masculinas. De hecho, no podía decir nada acerca de la belleza de El Chico Con Mala Suerte, porque entre la mala suerte de la que se él siempre se quejaba estaba el hecho de que yo y no otra le mirara en silencio, aunque quizá, ahora que lo pienso, le miraban muchas, pero aquella mala suerte suya éramos mi silencio y yo, ya no sé en qué orden.

- Y para enseñártelo, ¿se bajó los pantalones?

No respondí, pero hoy recuerdo perfectamente que no, porque se había roto el pantalón. Preferí no decir nada y dejarlas calladas sin saber qué hacer, mientras yo deseaba con todas mis fuerzas que él me invitara a sentarme en el portabultos de la bici roja y nos lanzáramos cuesta abajo por la calle Agastia, aquella pendiente que siempre me daba mucho miedo, pero que siempre pensé que algún día bajaría con él, quizá cuando en lugar de una bici roja tuviera un monopatín rojo, una moto roja o un coche rojo y cuando en vez de una herida en la pierna tuviera alguna cicatriz.

2 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...Ay, piernas...

kika... dijo...

... vaya semana que llevamos usted y yo de piernas por aquí y piernas por allá...