06 marzo, 2014

20 grados


... te inventas que has sido muy feliz, pero no hay tal...
A lo mejor fuiste feliz un ratito. Pero la felicidad me
 temo que no es una constante. [...] Pero claro, visto
en perspectiva lo que te queda es una foto en la que
estás más guapo o crees estar más guapo, eres
mucho más joven, crees que todo era mucho más
divertido y en la que se te habían muerto muchísimos
menos amigos [...] No te creas, me parece muy
legítimo, todo el mundo tenemos derecho a
defendernos de alguna forma de la vida,
mejor dicho, de los recuerdos...
Michi Panero


Hace más de veinte grados y no me había dado cuenta. Supongo que el frío se me ha metido tan dentro que mi carne encuentra difícil descongelarse. A la salida del trabajo casi me sobraba el abrigo. Casi. Me sentía gorda bajo la mole de paño verde, la chaqueta de punto y la camisa de invierno. Torpe con mi dedo del pie roto. Patética, quizás. Helada. Con ganas de cantar lagrimeo, inventándome una alergia que sé que llegará en unos meses, torpe y gorda, decía.

Frío interior mientras el termómetro de la marquesina marca más de veinte. Actualizo la previsión meteorológica en el móvil. Dice que veintidós, pero no me afecta demasiado salvo en la torpeza y la capa de grasa. La helada interior me devuelve a la cama, donde me tapo, rezongo, temblequeo, enciendo la manta eléctrica y busco un poco de calor, porque no se puede tener la calefacción puesta a temperatura de útero, cuesta demasiado dinero y ahora todos somos pobres energéticos y yo, encima una pobre sin energía.

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