03 diciembre, 2013

Na na na hey hey hey (goodbye)


Soy así. Vuelvo y titulo con un adiós. Es mi sino, la contradicción. Hablar de mí aunque no debería. No sé si durante todo este tiempo ha pasado algo o no ha ocurrido nada. Migue me aconsejaría dejarlo en tablas.

Tablas. Empate. Por ejemplo. Una película que construye una realidad alternativa y le sale mucho mejor que a mí. Nos echamos una carrera inconsciente y mi libro, que fue el primero, llegó el último y el peor. Quizá los haya que cuenten mi no-vida mejor que yo. Corro el riesgo de pensar que algo es una especie de mensaje en una botella que ha quedado a merced de alguna oscuridad en alguna parte, a merced de alguna voz en algún sitio. Es un riesgo de creer que casi ya no estás. Que has colgado los hábitos o el rotulador.

He pensado mucho y sé - a pesar del escepticismo - que es bueno. Según el Lobo, cuando pienso mucho siempre estoy a un paso de pensar demasiado. Pero yo niego la mayor. Me paso el día negando la mayor. Negándosela a él para dejar que vuelva una inspiración que creía muerta o una saliva que creía seca.

Creo que voy a escribir de otra manera. Tengo que ir despacio hasta que algo se desperece y me deje volver a tomar las riendas.

Creo que tengo que volver a mirarte y dejar los suspiros. Son una droga que casi siempre me sienta muy mal.

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