01 octubre, 2012

Destemplada


Ha llegado el frío. Escribo desde la cama. Me tiemblan las manos. No sé si se trata del cambio de temperatura o de otra cosa. El aire que sale de la rejilla del ordenador me acaricia los dedos como tu aliento.

(beso)

He decidido que te besaré cada tres líneas. Al principio había escogido hacerlo cada once sílabas, por lo orgánico del asunto, pero puede que me repita demasiado si lo hago así. Si saltas tú, salto yo.

(beso)

Los acertijos más complicados de resolver son aquellos en los que no existe puzle alguno. Verlo todo claro a veces parte las aguas, abre un glacis que termina en el campo de batalla. Un rompecabezas que no nos rompe la cabeza, sino que amenaza con rompernos
los
labios.

(beso)

Quizá solamente los labios. Ha llegado el frío y mi espacio se encoge a tu alrededor. Me he propuesto decirlo todo como es. Con calma. Echarte de menos de forma constructiva. Decirte que temo. No me has pedido nada
pero
no quiero que me pidas lo que no le pidas a otras.

(beso)

He tardado más en darte este. No ha sido a propósito. Es que a veces el tiempo que las cosas tardan en empezar
puede
llegar
a
ser
eterno.

2 comentarios:

Microalgo dijo...

Arrópese bien, Dama Kika.

O mejor aún: que la arropen.

kika... dijo...

Pues sí a todo, Don Microalgo...

(beso enorme)