14 septiembre, 2012

La última semana del horario de verano






La historia de la pareja carnívora estaba plagada de terribles faltas de ortografía. No eran simples erratas. Eran errores que hacían de las palabras cacofonías casi inservibles. Les habían escrito mal la historia, unas páginas en desorden, otras con problemas en la consecutio temporum, desajustes evidentes en la intensidad de todo sentimiento exhibido y callado. Todas las letras estaban encajadas a presión en la última semana del horario de verano, el viernes por la tarde, en los huecos entre las nubes.

A pesar de la escasa pericia de quien escribía, la pareja carnívora decidió llamar al invierno y besarse sin respirar hasta el día del cambio de hora.


Rafa Cañas me prestó sus ojos
y su foto...

4 comentarios:

Rafa Cañas dijo...

así es un honor hacer un préstamo

NáN dijo...

Sugerente foto y meritoria (e inútil, por lo tanto hermosa) lucha contra el Tiempo.

kika... dijo...

Querido Rafa:

Muchas, muchas gracias por tu foto. Por prestarme tus ojos. Es tan bonita que así da gusto escribir...

(un beso)

kika... dijo...

Ya sabes, NáN, que soy una apasionada de lo fútil y de lo rematadamente inútil pero bello...

(más besos)