04 septiembre, 2012

El traje de neopreno


Eu vim da Bahia cantar
Eu vim da Bahia contar
Tanta coisa bonita que tem
Na Bahia, que é meu lugar
Tem meu chão, tem meu céu, tem meu mar...
João Gilberto, Eu Vim da Bahia




La playa de mi pueblo es divertidísima. Nos conocemos todos. Para bien y para mal. Y la comunicación habitual es a gritos. Esto también es para bien o para mal. Normalmente para mal, porque todo el mundo lo oye todo y como te descuides, intervienen en la conversación. Vamos, que se aplica la Ley de Costas y allí hasta los cotilleos forman parte del dominio público marítimo-terrestre.

Cualquier novedad es bienvenida, y este año tuvimos varias. La primera fue El Buenorro del Neopreno. Telemadre y yo habíamos dejado los libros y estábamos bajo la sombrilla entregadas con fruición a uno de nuestros vicios inconfesables: el juego de las puntuaciones.

La cosa consiste en puntuar del uno al diez a todas las personas, animales o cosas que pasan por delante de nuestro coto playero escasamente privado. Ya sé que es una maldad, pero nos lo pasamos de vicio. La playa suele exponer todas las miserias estéticas - las nuestras incluidas - pero en general no damos malas notas. Bueno. Buenísimas tampoco damos, no vaya a ser que la concurrencia se nos venga arriba.

En esas estábamos cuando apareció por la otra punta de la playa una pareja vestida con trajes de neopreno de cuerpo entero. Muy raro. En Almería y en agosto... Cuando logré enfocar la vista casi se me escapa un silbidito de admiración que ni los albañiles de mi calle. Mi primer diez de la historia de la playa: El Buenorro del Neopreno.

Lo complicado en estos casos es mantener la compostura y tratar de no comentar en voz alta para que los de al lado no lo pillen. Y como era complicado, no pude.  Al fin y al cabo soy rubia. Me puse de pie para seguir la trayectoria del Buenorro por la playa, hasta que dejó su mochilita en el suelo, y no pude evitar exclamar mientras me bajaba las gafas de sol y mordía la patilla:
- ¡Dios, qué bueno está! Mierda que tenga novia...

La intervención de un amigo nuestro, situado en la sombrilla de al lado, no se hizo esperar.
- Que no, mujer, que esa no es su novia. Esa es un rollete. Está a ver si triunfa.

Telemadre ponía cara de no creer lo que estaba ocurriendo, y terciaba:
- Pues yo creo que sí que es su novia. ¿Para qué iba a tener ella un neopreno si no?
- Que no, que no. Que se la está intentando beneficiar, te lo digo yo - comentaban desde la sombrilla de la izquierda.

Nosotros, que si galgos o que si podencos. No había fumata blanca al respecto de si era la novia o no era. Los había que aventuraban que a lo mejor era un rollete pero no novia, quizá con la intención de animarme por si había alguna posibilidad. Yo ponía cara de no vengo a ligar a la playa mientras miraba la forma en la que se cerraban el neopreno y salían escopetados a nadar entre las balizas, que están como a medio kilómetro.

- Da igual que sea su novia. Yo nunca nado más allá de donde hago pie, no vaya a ser... - dije mientras fruncía los labios.

Ante tamaña confesión de impotencia natatoria - que mi Telemadre aminoraba con su clásico si tú te nadas veinticinco largos en la piscina del polideportivo, Kikita - mi amigo el de la sombrilla de al lado decidió quitarme las ganas de neopreno con una frase que quedará para los anales de la playa del pueblo:

- Bueno, mujer. Piensa que es francés. A la menor, se te quita el neopreno y se te pone una braga náutica. Y olvídate de que te invite al cine o a cenar. Como mucho, una caña y tratará de cepillársete...

Luego me preguntaréis por qué cuando paso una temporada allí no quiero ni hablar de volver.

3 comentarios:

NáN dijo...

Siento un odio muy especial por las palabras con el prefijo "neo": neocatecúmenos, neoliberales, neonazis, neoimpresionismo, neofigurativismo.

Al neopreno, le añado la dificultad de que no sé lo que es un "preno".

Por suerte, tu playa es alérgica a todo lo "neo". Ha conseguido que los años (sesenta y setenta) se mantengan como si el tiempo no pasara.

kika... dijo...

Y no te olvides de neogótico... je je je

Pues la verdad es que sí. El tiempo parece haberse detenido en mi playa pero para lo bueno... Ya casi no quedan lugares así...

:D

besos,
K

kika... dijo...

Por cierto, NáN, en atención a su persona he quitado el antirobots... si no me acosan, dejaré la barrera abierta... A ver si hay suerte...

;)