18 septiembre, 2012

El mapa de las islas del Pacífico


(para la banda sonora)




I.
Me pides que sea MacArthur y no sabes que ya lo he sido. He prometido volver y he vuelto. Nunca prometí volver a ti y he vuelto. Ahora estoy sentada en un océano de icebergs emocionales, con cuatro galletas y medio vaso de leche por toda provisión. Tengo que abandonar las ganas de gritar, la munición explosiva, el napalm y las bombas de racimo.

II.
Prometes que tendré un mapa. Yo prometo que tendrás mi vida. Sostengo dos cartas cerca del pecho: el as de picas y el tres de corazones. MacArthur, MacArthur, dime a qué islote salto primero. Explica cómo me atraigo al enemigo sin ver su cara, cómo sabré cuál será el dulce campo de batalla, cómo no dejaré que se me hundan los barcos. Explícame cómo se gana, General, porque esta vez quiero ganar.

III.
Quiero ser la derrota de una carta marina que me libre de las verdades terribles y de las bellas mentiras, y apenas soy un mapa de pecios que trata de no morir aunque sepa que es probable. Que no va a lavarse para recordar tu saliva, hasta que sepa a dónde vamos.

IV.
Esta noche soñaré de nuevo que soy un pez. Lo sueño cada vez que te cuento lo que le pasó a Enrique Granados. Volvía de Nueva York cuando su barco fue alcanzado por un submarino alemán. Él ya estaba a salvo en un bote cuando vio que su esposa luchaba por mantener su cabeza sobre las olas. Se tiró al agua y se hundieron juntos.

V.
No eran peces soñados, como yo.


3 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...¿De verdad Enrique Granados murió así?...
...Me he quedado de piedra...
...No sé si son cinco balas o cinco puñaladas en números romanos... pero vaya tela...
;-)

kika... dijo...

Así fue, Migue. Volvían de Nueva York cuando su transatlántico, el "Sussex" fue confundido con un dragaminas y recibió un torpedo del submarino U-29. Cuando Granados ya estaba a salvo en uno de los botes vio que su Amparo se hundía y no se miró las manos ni la música ni pensó que tenía un don que conservar, sino que se lanzó y los dos se sumergieron juntos...

(y quizá sean cinco pedradas, en la sien, pero pedradras al fin y al cabo)

besos,
K

Jesús Arribas dijo...

¡Qué bien escribes! Deberían encargarte la redacción de todos los tratados de paz.