12 agosto, 2012

Golosinas





Sueño que esta noche por fin
podría pasar algo bueno...
Golosinas, Miss Caffeina


Me imagino que se levantó y no quería ir a trabajar, pero pensó que era por ser domingo. Supongo que se puso el uniforme, el mandilito rosa sobre la falda y la camisa con el logotipo de la empresa, y se miró al espejo. Me imagino que levantó la persiana metálica y se puso a limpiar la máquina de palomitas, reflejándose bella sobre el cromado; morena, angulosa, guapa porque sí pero muy guapa, piercing y desorden.

Esto ya no me lo imagino, porque entro en la tienda.

Destila una tristeza casi terrible, un olor a tiempo detenido mientras me explica la promoción de los chicles - el de fresa te cesta cincuenta céntimos si te llevas dos, te lo digo porque siempre te llevas varios paquetes - quiero decirle que no sé qué arrastra pero que no sufra, quiero hacer que se ría, quiero darle un abrazo, pero yo no soy casi nada, soy la chica de los chicles, ella es la que está detrás del mostrador y me ofrece una bolsa para llevarlo todo.

Cuando le tendí el dinero para pagar, las manos se nos cruzaron un instante y se le cayó una lágrima.

- ¿Sabes? Es como si todo se me hubiera parado.

Asentí. No pude decirle que nadie muere de amor, pero que nos morimos un poco cuando no nos quieren.

- ¿Seguro que no quieres una bolsa?


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