04 agosto, 2012

Cuando te dejes ver




You may write me down in history
With your bitter, twisted lies,
You may trod me in the very dirt
But still, like dust, I'll rise.
Still I Rise, Maya Angelou


1.
Conozco bien las matemáticas de las desapariciones.


2.
Corrijo: conozco bien las estadísticas de las desapariciones. Casi siempre son voluntarias, salvo las pocas que tienen que ver con un secuestro o la muerte. Los retrasos, plantones y citas incumplidas tienen que ver con el interesado. Los hay que afirman que en estos tiempos es imposible desaparecer y yo les digo que claro que se puede. Simplemente hay que desearlo con la suficiente intensidad y tener la frialdad suficiente para dejar de producir nuevas huellas. Hay una opción más sencilla: desaparecer de la vida de alguien en concreto asegurándote de que nunca va a buscarte. Soy blanco fácil en esa materia. Me han acusado de que lo que llamo mi respeto por la vida ajena es en realidad una lamentable falta de curiosidad o directamente un terrible desinterés, pero es que tengo una norma. No pregunto a menos que sea importante. No pregunto a menos que pueda mirar a los ojos. Y ya, con esas, me parecen muchas oportunidades de pregunta. Demasiadas si no me lo han querido contar.


3.
Me gusta pensar que no elijo quién se moja los dedos en mí, pero que sí que escojo a quien va a limpiárselos en mi camisa. No elijo a quién me va a mentir, pero sí a quien cambia de opinión, a quien me cambia la opinión.


4.
Si te dejas ver, lo va a flipar, me dijo.
Cuando me deje ver, le dije.
Qué raro que ya tengas pensado lo que vas a hacer, respondió. Tus mejores propósitos son los incumplidos.


(el sol estaba detrás de todo aquello)


No hay comentarios: