05 agosto, 2012

Aquellos 34 segundos

En una ocasión me invitaron a participar en una tertulia en la radio. El tema era las dos Marilyn. [Menudo topicazo, me dice él. Ya lo sé, pero es que a las rubias nos llaman a estas cosas, no para hablar acerca del futuro del euro.] No sé en calidad de qué fui - digo yo que de escritora - y me parece recordar que me tocó porque la rubia titular había fallado. Allí estuvimos, hablando sobre los dos mitos: la Marilyn impuntual, insegura, obsesionada por la belleza y el paso del tiempo, la que era incapaz de memorizar los guiones o la que tenía una inteligencia por encima de la media y escribía poesía. La de Joe diMaggio y la de Arthur Miller. 

La adorable criatura de Truman Capote contra el amasijo de pena, amor, soledad y confusión que usó Billy Wilder para definirla.

Ahora dicen incluso que no se lavaba demasiado.

Cuando llevábamos veinte minutos de tertulia, decidí cortar el nudo gordiano diciendo que lo único en lo que coinciden ambos retratos de la actriz es en su fragilidad. Frágil e inestable, frágil y asustadiza, frágil pero carismática, frágil y bella. Vulnerable.

Lo malo de lo bello es que todo el mundo quiere poseerlo en el mejor y en el peor sentido del verbo. Q., fotógrafo y por lo tanto experto buscador de belleza, añade que no sólo es poseer. En muchas ocasiones esa ansiedad por tener, por colonizar se mezcla con la incomprensión y con la destrucción. "Kika, ¿has visto a los niños cuando tienen delante una pompa de jabón? Como no saben cómo se hacen, pero les gustan, se acercan y las destruyen. Y no es porque no sepan que las burbujas estallan al tocarlas. Eso se aprende enseguida. Pero nadie puede evitar adorar lo bello, tocarlo, actuar sobre ello, atraerlo y tratar de doblegarlo."

Veo lo que dice Q. y añado otra cosa. Coleccionarlo. Una vez le dije a alguien, mientras me mordía un hombro, "por favor, no me colecciones". Me imagino que a Marilyn la coleccionaron muchas veces. Más que a nadie. Y ella, que quizá estaba deseando meterse ella misma en un frasco y cerrar la tapa para que alguien la llevara entre sus brazos, se encontraba sola.

A cambio, me dio mis 34 segundos favoritos de la historia del cine...




[Mientras, me imagino a J. Edgar Hoover acariciando el expediente de Marilyn, haciendo trizas las polaroids, tijeras en sus manos febriles, diciendo estos papeles no llegarán a 2012, no pueden llegar a 2012...]


PS... El clic que esperaba...

8 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...Guau...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Homenajear a Marilyn en equipo tiene su punto jajaja...
...(Me quito el sombrero por su homenaje y por esos 34 segundos que nos obsequia el amasijo de fragilidades más bello del mundo)...
;-)

kika... dijo...

Ayer, cuando Lady K me dijo que habían desaparecido los documentos, pensé por un momento que lo justo habría sido que te los hubieras encontrado tú...

(beso)

kika... dijo...

(tiene su punto, sí)

;)

Anónimo dijo...

Por qué tiene usted tanta razón? La primera de las elegías de Duino de Rilke empieza con eso de que la belleza es el comienzo de lo terrible. Está también la historia de Europa Ganimedes o Jacinto. Cuánta verdad en su post. Hans Maak

kika... dijo...

"¿Quién, si gritara yo, me oiría entre los coros
de los ángeles? Y suponiendo que me tomara
uno de repente hacia su corazón, me fundiría con su
más potente existir. Pues lo bello no es nada
más que el comienzo de lo terrible, que todavía apenas soportamos,
y si lo admiramos tanto, es porque, sereno, desdeña
destrozarnos. Todo ángel es terrible."

Exacto, Sr. Maak. Belleza como condena, para el observado (y coleccionado). Condena para los ojos del que mira, por querer coleccionar y no lograr tener. Para Marilyn fue su salvación, porque salió de su orfandad familiar y social, y a la vez su condena. La imagino asustada, obsesionada, sola, y por otra parte ejerciendo de bello ángel exterminador con los que trataban de poseerla.

La belleza te permite ganar batallas, pero te gana la guerra.

(miles de besos, siga viniendo)

NáN dijo...

la gente no te quiere por lo que eres, sino para cambiarte por otro que les sea más fácil dirigir.

Voluntad de titanes, cuesta resistirse.

Besos

kika... dijo...

NáN, totalmente cierto.

(mira que es difícil dirigirme a mí)

besitos
K