26 julio, 2012

Páginas sepia



Les mots sont, les mots font, les mots disent
Les mots coulent, les mots roulent sur un fil
Moi, je laisse ces microbes, ces missiles
Aux bavards, aux poètes si possible
Oh... comme je t'aime quand tu t'expliques
C'est drôle mais...
Pourtant, Vanessa Paradis





Recuerdo aquella noche en la que decidí hacerme un vestido de papel de periódico. Le dije que sería la princesa de las páginas sepia. Me miró levemente interesado mientras sacaba las tijeras y el papel celo. Pensativa, pasé un buen rato oliendo el pegamento en barra.  Puedo hacer ropa de casi cualquier cosa, acuérdate de aquel modelito hecho con bolsas de basura. Me dijo que mis diseños eran efímeros, poco prácticos, pero que le gustaba cómo me ato el pareo para hacerme un vestido casual. Cómo cae justo bajo las escápulas, casi se te ve algo - deja de morderte el labio y no preguntes inocente qué es lo que quiero verte - pero nada, cada movimiento de tu infernal hombro izquierdo activa una mecánica que se adivina bajo la piel. Nada más. Corté nueve quillas iguales de papel para hacer una falda larga, añadí flores de las páginas de contactos, uní las dos mitades y las doblé longitudinalmente. Con la portada de una revista me hice una blusa a la que le puse, con calma, dos tirantes de cartón. No me mires, que me lo voy a poner. No lo toques, que lo rompes. No me toques, que me rompes. Suena la Paradis: las palabras son, las palabras hacen, las palabras dicen, las palabras chorrean... Es alta costura y sólo se puede cerrar sobre el cuerpo, cosido, pegado a la cintura, sobre el pecho, papel de envolver, una boa de tiritas de folio, y un baile lento de un lado para otro del salón, entre crujidos, muy recta para no arrugar ni arrugarme ni arrugarte. No te acerques porque los mayores enemigos del papel son el agua y el fuego, y cuando tú tienes de uno a mí se me aparece el otro. No te voy a tocar, sólo a leerte, de cerca la letra pequeña de las cotizaciones se entiende mejor, escriben con un tipo minúsculo, y tengo que acercarte la cara al texto, al que tienes sobre el pecho, en las piernas, y a ratos hueles a tinta, a ratos a papel viejo del que se acumula bajo las bolsas de basura, y a ratos exhalas vapores de pegamento. No te acerques tanto que este papel se rompe con mirarlo, y tendré que escapar. Termino subida a una silla, intuyo la tormenta. Aprieta los puños y se acerca, me levanta la falda, comprobando delicadamente si había papel bajo el papel.  Le miro con miedo, temiendo las cerillas, las tijeras, el agua, el viento... Y él no hizo más que juntar el índice y el pulgar de la mano izquierda, atrapar mi vestido con esas pinzas improvisadas, y después, lo mismo con la otra mano para comenzar a rasgar el papel-falda muy lentamente, hacerme un siete, después una minifalda, cortar un papel-tirante, el otro, yo sobre la silla, mis piernas desnudándose despacio en una metáfora temblorosa de lo que venía después. No leas, no hables, no olvides...

... que te he dejado estos microbios, estos misiles, charlatán, poeta...


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombro izquierdo y Miss Paradis... es como bombardear uranio 235 con neutrones...

NáN dijo...

Qué fantástico relato. Podría ir en cualquier antología: erotismo extremo y sentido de lo humano.

Bravo.

Anónimo dijo...

Bueno no, espectacular. Uno de los mejores que te he leído, y no tan sólo por conocer ese infame hombro izquierdo y el no tan infame hombro derecho -que también ayuda- sino por ser una historia que no precisa más referentes, se explica sola. Por unos instantes me he sumergido en esas letras de papel impreso, pegadas al cuerpo con cariño y despegadas con erotismo.

genial

Q

Srta. Pasión. dijo...

Siempre te han quedado mejor las minifaldas.

Me ha encantado, conociendo el encanto como uno de tus múltiples trucos de magia.

kika... dijo...

Lobo (aunque quieras permanecer en el anonimato no te voy a dejar allí)... mi infame hombro izquierdo nunca ha sido culpable de catástrofe nuclear.

Al pobre sí que se le atribuyen una o dos reacciones en cadena. Una o dos.

besos,
K

kika... dijo...

Náaaaaaaaaaan...

¡Gracias! Qué te voy a decir...

:D :D :D

besos,
K

kika... dijo...

Ay, Q, tu cumplido es como el de NáN, me llega dentro...

(La verdad es que como tú me ves los hombros habitualmente pensarás que su infamia es un bulo, y que están de lo más domesticados...)

besos,
K

kika... dijo...

Srta. Pasión, Caperucita, V. querida... es verdad. Yo soy muy de minifaldas. Y de ropa mágica de papel.

besos,
K