30 junio, 2012

El otro Brad



Relax
It's only dreaming
Facts giving way to feelings
No one ever stays long
It's over when you wake up...
Perfect World, Gossip




No he podido escribir últimamente porque lo que me estaba pasando era demasiado estupefaciente como para detenerme a ponerlo negro sobre blanco. Casi he sido Angelina Jolie. No, no es que me haya operado los labios y todo el resto del cuerpo, sino que he salido con Brad Pitt.

Todo empezó una mañana en la que aparecí muy contenta en el trabajo.
- Tú tienes un rollo – me dijo Rossyflower, una de las secretarias.
- Ni confirmo ni desmiento – respondí muy chulita en el más puro estilo de las revistas del corazón, pero cuando vino a traerme la entrada del día, vio que miraba una foto en mi correo electrónico.
- ¿Estás enrollada con ese? ¡Pero si es Brad Pitt!
- No me digas… si por la calle le dicen que es clavadito a Sergio Ramos…

Acto seguido, busqué a Brad Pitt en la Whiskypedia, no fuera a ser. Y no, porque mi Brad no es de Oklahoma, es de Cuenca. Y yo no me llamo Angelina, que por cierto, me parece una horterada de nombre. Pero claro, a la gente hay que llamarla de alguna manera, y más en este blog, así que con Brad se quedó. Brad, el de Cuenca, con su pelo rubio Pantene y sus morritos de estar citando a Proust. Una monada. Y una parejaza que hacíamos, todo hay que decirlo. 

Me pidió que no le hiciera personaje - me imagino que de un libro, porque no creo que lea esto - y soy muy respetuosa, así que no lo hice. Lo que pasa es que tenía que haber negociado mejor las condiciones y haber establecido un límite temporal al asunto. Si me llega a decir que no le hiciera un personaje nunca, lo habría tenido peor, pero no especificó. Al principio, me resultaba fácil no decir nada, pero con el tiempo me he ido sintiendo como Luis Miguel Dominguín, que fue a los diez minutos a cascar que se había acostado con Ava Gardner. Me imaginaba mis memorias, edición trigésimo séptima, y la gente leyendo lo de mi rollo con Brad Pitt. En el fondo, tengo alma de tertuliana de la tele.

Además hay que darle un puntillo de tragedia al asunto, porque no todos los días se sale por ahí con una estrella de Hollywood. O de Cuenca. Lo nuestro era imposible. Se notaba mucho, y no os voy a engañar, me daba un poco igual, porque eso no era lo importante. Lo importante era vivirlo sin mucha complicación. Pero eso, a riesgo de incurrir en grave paradoja, como diría El Santo, es una tarea muy difícil.

Según para quién, al menos.

4 comentarios:

NáN dijo...

Si, contarlo es lo importante. Fíjate que cuando se corre peligro, la frase habitual es "un poco más y no lo cuento".

kika... dijo...

Jajajajaja... Contar estas cosas está mal visto, pero yo siempre me imagino a Dominguín diciendo "que me quiten lo bailao"...

(actualizo ahora mismo el blogroll a tu nueva ubicación)

besitos,
Kika

arquero dijo...

Genial Kika.
Cuantíssssssimo me gusta cuando le das este encanto encantador a las peripecias vitales madriulisescas....

kika... dijo...

Pues, aunque a Brad me temo que no le va a encantar, habrá más...

(te quiero)