10 junio, 2012

Cuerdas vocales


las cuerdas vocales
según la Anatomía de Gray
parecen cualquier cosa
menos lo que son


Lo único que me recuerda tu existencia de modo insistente es cierto dolor en las cuerdas vocales. Quizá me haya cambiado la voz y no me he dado cuenta, y dicen que el mundo se acaba hoy. No sé dónde estás. Quizá mi mundo lleva acabándose semanas, pero me di cuenta el jueves. Salí de una fiesta y caminé una hora en línea recta con el vestido y los tacones. Tenía preparada la excusa de estar buscando un cajero por si me encontraba con alguien. Me hacían daño los zapatos y tenía los muslos cansados, agotados de sostenerme, pero seguí andando hasta la parte peatonal de la Guindalera, diciéndole por whatsapp al Mejor Alcalde que me duele el corazón de lo que le voy a echar de menos, atronándome con merecimientos que dicen que deberías ser tú el que me añorases, y aquí estoy, con los tacones en la mano, susurrándole a otro – o a otros – palabritas de amistad eterna con miedo de que no signifiques nada. Sí que lo haces, claro, pero me he dosificado para no querer quererte, he sido tan cicatera conmigo que no me queda espacio ni para el arrepentimiento. Esta ciudad es mía siempre, pero lo es más a esta temperatura, me muerdo los labios y el aire me tira bocados a los codos, como un perrito invisible, quizá como tu recuerdo…

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