07 abril, 2012

Um segundo no infinito



é muito tempo um segundo
se eu sai do ar…
Um segundo no infinito, Leo Minax






Desde arriba nos apagan y nos encienden el sol, nos ponen los pájaros de atrezzo, nos mandan impulsos desde el cerebro para comprobar que solo estamos dormidos y que no hemos muerto. Alguien juega conmigo en otra parte, sabe que mi piel es de plástico. Dentro de poco me volverán a meter en la caja de cartón y celofán, ajustarán mis brazos con bridas, quizá me pondrán una goma alrededor del cuello para asegurarse de que miro al frente. Fija al frente. Soy una muñeca con ojos de cristal y pestañas de nylon. Carezco de retina, por lo que no veo más allá del segundo siguiente, de mi propio egoísmo de mujer artificial. Sé que esto es un segundo. Prefiero pensar que el infinito del resto no importa, que tú no importas, que apenas existes. No olerte. Las muñecas no tenemos fosas nasales con las que atraer nada. Siempre olemos a nuevo. Dejamos que dese arriba nos apaguen y nos enciendan el sol, nos cambien la especie de los pájaros mientras tendidas en la cama, miramos por una ventana de segundos.

Y no escribimos.

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