18 marzo, 2012

Las otras rubias son mejores que yo



[…]
He is holding in both hands
everything he knows he has –
a bowl of warm air.*


Esto iba a ser un poema pero voluntariamente lo he hecho prosa. Es curioso este oficio de la cosa de escribir. Se parece a la joyería. Al principio, no puedes luchar contra el metal y las piedras preciosas. Cada intento de imponerte se salda con la obstinada victoria de su forma contra tu voluntad. Ni siquiera el cristal se aviene a fundirse cuando se lo ordenas. Los abalorios se ríen de ti desde la caja, las cuentas se te pierden y los hilos se te enredan.

Con el tiempo, en la escritura como en la joyería, la técnica va conquistando el material. No sólo permite hacer lo que se quiere, sino lo que se quiere al coste que más apetece. Y con el grado de proximidad a lo personal que más te guste. Todo esto es literatura, como me dice casi siempre Miguel Ángel Maya. Al principio me ofendía que me lo recordara – estuve a punto de decirle que me dejara creer lo que me diera la gana – pero después comenzó a enternecerme. No es solamente ser un lector crédulo, sino un escritor solvente. O re-solvente, vamos, que resuelva la papeleta.

Me pregunto si llegaré alguna vez al nivel de decirle a alguien que no se crea lo que he escrito. Jotaeme no se cree lo que escribo. Cree más en mis actos fallidos. Los lapsus le dicen en qué miento. O eso dice. Q., sin embargo, dudaba de lo más autobiográfico. Ya no me preocupa. Pienso que las otras rubias son mejores que yo: mejores escritoras, se supone, mejores artistas, mejores amantes y hasta mejores amas de casa.

Seguro que ellas se pasan el día recordando a los incautos que esto es sólo literatura. Mientras, a mí me toca explicar que lo inverosímil es lo verdadero. Ellas serán mejores que yo, pero a mí me rebrotan las orquídeas.

Y eso, por lo visto, es casi imposible.

(Victoria pírrica, pero a las rubias como yo nos vale).

*del poema A Bowl of Warm Air, de Moniza Alvi

2 comentarios:

arquero dijo...

Toda la fuerza maleable que pueda llegar a tener tu literatura no puede obviar que el verdadero nife de lo que escribes es que sin una vez empadronado en Kikel lo inverosímil pierde su carácter (y su sentido).
Abrazo bat.

kika... dijo...

Totalmente. Todo pasa a real. Y absolutamente creíble...

besos, besos, besos