05 febrero, 2012

Reenganches



Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té…
Se va, se va, se fue, Jorge Drexler



Cuando las cosas no van bien, siempre tengo la tentación de esconderme en la esquinita de mi jaula hasta que todo pase. Muchas veces la tentación se hace fuerte y pasa a ser acción: se me acentúa la misantropía, me abandonan las fuerzas para las relaciones sociales, me da vergüenza,  me canso de explicarlo todo un millón de veces. O de lo que me parece que es explicarlo todo un millón de veces. Pienso que la soledad me alivia, y me alejo de todo, me pinto de una ausencia insoportable. Dejo de estar, sencillamente. Y a lo mejor no dejo un hueco mayor que el que deja el de al lado, pero lo dejo.

El reenganche llega, normalmente, cuando todo pasa. Pero esta vez siento que necesito volver antes,  porque corro el riesgo de que duela para siempre. Aunque cuesta mucho más porque requiere del esfuerzo de cada poro y de un cierto desdén por lo importante. Es así: para reengancharme tengo que centrarme en lo que me hace feliz, que es casi siempre lo pequeño. Adiós a lo enorme que es imposible de cambiar. No mantendré el tipo, me mantendré yo.

No es que se vaya, es que tengo que echarla…

(para Queens)

1 comentario:

Queens dijo...

Bienvenida, te echaba de menos. bs