08 enero, 2012

Leche derramada



Hay algunas personas que tienen la capacidad de destruir casi todo lo que hay a su alrededor. Queda para la física cuántica descubrir si lo hacen a propósito o si simplemente sus decisiones actúan como una especie de soplido huracanado que no deja piedra sobre piedra. Puede que tengamos cerca a alguien así. Yo tengo cerca a alguien así, que no se da cuenta de los escombros que deja detrás. Ni los pisa.

Antes yo recogía los pedazos, que normalmente eran picadillo de mí. Ahora simplemente es leche derramada y me conformo con enviar al gato para que limpie lo que pueda. Quizá el secreto sea poner distancia, aunque ante un aliento destructor como ese, dudo que funcione.

3 comentarios:

trovador errante dijo...

Me gusta regresar a leerte. No dejes de escribir y vomitar lo bueno y lo malo. Un beso,
Kike

kika... dijo...

... es vomitar y quedarme tan a gusto...

(besos)
K

Anónimo dijo...

sí, funciona! las salpicduras quedan lejos, y casi no llegan...
y también participa el tiempo, claro
besos