04 diciembre, 2011

La miradita del tuerto

A mí lo de me ha mirado un tuerto siempre me ha parecido un poco horroroso. Pobres tuertos. Bastante tienen. Lo que pasa es que como casi todo lo que me parece un poco horroroso la cosa termina por parecerme bastante divertida y gráfica, muy gráfica. Llevo una mala temporada que está esperando arreglarse… y quizá esté esperando demasiado. Primero la multideblacle ósea de mi telemadre. Después me cogí una buena infección de garganta que aún me dura, aunque atenuada. Menos mal. Estuve a punto de donar mi cuerpo a la ciencia. Menos mal que en twitter hay algunas personas que se dieron cuenta de mi desaparición y no han parado de animarme.

Todo ha sido un lío. No he tenido tiempo de escribir ni de reflexionar, y además recibí un encargo de unos poemas para una revista. Me hace muchísima ilusión, porque mis poemas no suelen tener buena suerte en lo que a la publicación se refiere. Así que estoy que no me lo creo. Esa ha sido la parte buena. La mala temporada, casi todo lo demás.

Me he sentido sola y yo casi nunca lo estoy. No me hace falta que cuando me hago daño aparezca nadie con las tiritas. Puedo soplarme lo que escuece y mirar la espuma blanca que hace el agua oxigenada sobre las heridas. Pero el daño que se hizo telemadre me dejó metida en casa y sin demasiada posibilidad de hacer otra cosa que no fuera amargarme. Mi telemadre me ha cuidado y ahora me tocaba a mí. Era muy extraño.

Esta mala temporada ha sido una toma de conciencia. Dice El Guapo que estoy madurando de alguna manera extraña. En realidad he explorado aspectos de mi personalidad que hasta ahora no me habían hecho falta. He echado de menos cosas que nunca he tenido y que no pensaba que me hacían falta. Le he dado la vuelta de nuevo a mi calcetín existencial y nunca había pensado que tendría que hacerlo tantas veces.

Y, además, he reajustado expectativas. Eso que siempre le digo al Arquero que tiene que hacer pero que a él no le gusta. Me temo que es porque rara vez las ajustamos para bien, sino para mal. Rebaja lineal. No es necesariamente negativo, pero sí decepcionante, y yo tengo cubierto el cupo de decepciones – y el de tuertos – para una buena temporada.

2 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...Las malas temporadas son así: por bien no vienen, pero basta buscarle tres pies al gato para salir adelante...
...Entiendo lo de la soledad y lo extraño, sobre todo cuando hay cosas que no están en tus manos...
...Por eso he decidido, públicamente, que te invito a un vino...
...Abrazos a mansalva...
:-)

kika... dijo...

... y yo te lo acepto...

:D