29 octubre, 2011

Leaving New York


You might have succeeded in changing me
I might have been turned around
It's easier to leave than to be left behind
R.E.M., Leaving New York

Con lo que me cuesta hacer planes: entre que no me gusta demasiado saber qué va a pasar mañana y que a veces todos los fregados en los que ando metida hacen necesaria una conjunción astral para decidir qué hare dentro de un mes, no hay manera. Sin embargo, este año mi telemadre y yo decidimos hacer planes y en septiembre reservamos un viaje a Nueva York. Yo soy un poco paleta y decía todo el rato que me iba a ir de viaje a América y que quería hacer las cosas de turistas que salen en las películas. Mi telemadre no iba por primera vez a Manhattan, pero como apenas recordaba nada de su anterior viaje, también le apetecía.

Un resbalón de telemadre me la ha dejado de golpe en la cama con dos escayolas, así que adiós Nueva York y heme aquí haciendo de Florence Nightingale, como diría El Mejor Alcalde. La gran Nightingale está considerada la precursora de la enfermería moderna, y acabo de descubrir que nació en Florencia, quizá por eso se llamara así. La cuestión es que como enfermera tampoco soy ninguna maravilla, porque me mareo con las agujas y me toca pinchar a telemadre. Siempre que pienso en enfermeras, se me aparece Florence con su lamparilla cuidando a los pobres soldados de la Guerra de Crimea. Clavadita a mí, vamos.

Me da una pereza terrorífica quedarme, porque no sólo no voy a Nueva York, sino que telemadre tiene para rato. La principal causa de la pereza, además de quedarme sin cupcakes y sin Estatua de la Libertad, es que encima me tendré que tragar la campaña electoral. Una campaña – con todos mis respetos – a la que como mucho cabe calificar como zafia. No me apetece en absoluto. A veces me da por pensar en Julio Anguita, que vivía en mi barrio y repetía siempre lo de programa, programa, programa. Lo decía hasta en la cola de la panadería. Mucho mejor el programa que las tripas. Mucho mejor el programa que los anuncios-parida, como el que mi amigo Jesús glosa en este fantástico post. Vaya por delante que aunque el anuncio sea de un partido, yo, como buena ácrata, paso de todos. Paso de todos, pero voto, porque si creo en algo es en el poder individual. En el poder del consumidor, como lo llaman los anglosajones.

Pero esa ya es otra historia.

6 comentarios:

NáN dijo...

¡Vaya!

Lo de la Campaña, puede evitarse no leyendo periódicos ni viendo telediarios. Pero en tu caso, quizá no sea profesionalmente posible.

Yo también voto. Siempre. Salgo a la calle y grito. Pero voto: no dejo escapar ninguna posibilidad que tenga en mis manos.

kika... dijo...

En mi acracia que es casi absoluta, también creo que votar es importantísimo...

(un beso, guapo)

Andrín dijo...

Cuida mucho a la telemadre y no la dejes que se dé de alta por su cuenta, que la conozco.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Tía, te quiero...
;-)

kika... dijo...

Andrín, cómo se ve que la conoces perfectamente...

(un beso)

kika... dijo...

... y yo a ti también, Migue...

¡Si he llegado a proponerte matrimonio, y eso que no creo en el matrimonio! (como buena ácrata)

(besos)