10 agosto, 2011

Una mala decisión siempre encierra una buena historia


Ha caído una bomba en el centro de mi habitación. Un cráter pequeñito rodeado de escombros. Alrededor, la ropa desperdigada, algún par de zapatos, cajas vacías, la tuerca perdida de algún pendiente. No es nada, evidentemente. Una nada, dos nadies, onomatopeyas de cuatro letras. También están las bombas trampa: las infidelidades sintácticas, los amores por escrito. Esperan que me acerque y estallan con un eructo seco que comprime el ruido sin parar. Despierto y el estupor no me duele. En ese momento, me conformo con no morir más rápido que los demás, sin arrepentirme de haberme acercado, porque una mala decisión siempre encierra una buena historia.


(la foto me la ha cedido Henar León, podéis seguir su twitter en @henarleon)

4 comentarios:

Marlon dijo...

me ha encantado esa frase de "ha caido una bomba en el centro de mi habitación".

el día menos pensado... te la robo.

Jaco dijo...

Vaya, aún tengo que decidir qué me ha gustado más, si el texto o la foto.

Un beso para las dos.

kika... dijo...

Marlon... no me la robes, que te la presto. Pero te advierto de que es una bomba de relojería cuyo temporizador nadie comprende...

besos,
K

kika... dijo...

Jaco, la foto es una maravilla, y menos mal que no me costó demasiado que Henar me la prestara, porque quería traerla aquí a toda costa...

besitos,
K