05 julio, 2011

Lo que he tardado veinte años en decirte


I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice...
Tower of Song, Leonard Cohen

Cuando salimos de la presentación del libro de Marina, Callao estaba abarrotado y la Gran Vía me parecía más ruidosa de lo habitual. Guille tenía que irse a su Fuera de Contexto pero yo andaba muy justa de fuerzas. Con todo y con ello, Guille se despachó con un par de verdades dichas flojito, con esa voz suya que planea desidia y le sale sorpresa. Luego a lo mejor se me enfada por lo de la desidia, pero es así: parece hablar para que no importe. Pero importa.

Para entonces yo ya había decidido lo que le iba a decir a mi madre.

- Mamá, voy a decirte algo que he tardado veinte años en decirte. No lo interpretes como un reproche Gran Reserva, que no es nada por el estilo.
- Dime entonces.

No puede disimular una cierta cara de sorpresa que a la vez me reta. Es muy suya mi madre para estas cosas.

- Pues mira: ¿tú ves a esta gente como Marina? Sus padres le han dicho todo el rato que era una súper-escritora, y tú nunca me has dicho nada de eso. Me paso el día en crisis de confianza, estoy peor que los mercados internacionales. Y tú, nada.

No da crédito. Se lo veo en la cara. Y yo, sigo:
- ¡Claro! Los padres les dicen a los demás que son unos escritorazos, y se lo creen. Se lo dicen a sus amigosAunque no te parezca, una parte de esto es creérselo. Y yo nunca he logrado creérmelo nada porque nadie me lo decía…
- ¡Pero si yo opino que escribes muy bien! Lo que pasa es que nunca pensé que mi criterio fuera válido…
- Pues era válido. Y sobre todo, importante. Y te lo digo de buen rollo, que como ves he sobrevivido y no tengo daños morales… Al menos no tengo más que los que me ha podido ocasionar tardar veinte años en decírtelo, año arriba, año abajo…

Cuando me da la gana, puedo ser muy dramática. Mi madre traga saliva y parece tener algo más que decir.

- Kika: te voy a decir la verdad. Siempre tuve miedo de que terminaras como la señora esa que iba por Moncloa vendiendo poemas de amor. Me concederás que no es fácil vivir de la literatura. Y no me digas estas cosas, ¡que me traumatizas!
- ¡Sí, hombre! ¡Ahora va a resultar que los hijos traumatizamos a los padres! – sentencié mientras las dos estallábamos en una carcajada gigante.

Mi madre tiene estas cosas. Es genial, la tía.

2 comentarios:

ETDN dijo...

Jajaja. Cómo me suena esa conversación. Yo las he tenido parecidas con mi madre. Creo que las madres nacen con un gen especializado en minar la autoestima de las hijas. La mía me aconsejó no desfilar en un pase de modelos que organizaron en mi colegio, allá por COU. Imaginate. Me sentí torpe, gorda, etc. Panzada a llorar encerrada en mi habitación, claro. Y cuando me vio hecha una madalena (no de Proust precisamente) me dijo que sólo me lo había dicho para "protegerme", para que no me llevara un disgusto si no me elegían o si otras lo hacían mejor que yo.
En fin.
Y alguna vez, en este tipo de conversaciones, también ha lanzado eso de que la traumatizo.

Hay que hacerles el caso justo. Y tú sabes que escribes muy bien Kika. Nadie de fuera tiene que convencerte de ello. Así que creetelo. Tus postales tendrán su oportunidad, seguro. Y la novela que seguro tienes en algún cajón o en tu mente también.

Un besazo

Nos debemos caipirinhas, aunque sean sin alcohol.

Muack

kika... dijo...

Pues me da mucho ánimo lo que me cuentas. Al contario de lo que pueda parecer, nunca he estado demasiado segura de mí misma. Escribiendo, menos aún. Me gustó decírselo, y de alguna manera me ayudó la presentación de tu libro (que fue muy emocionante por cierto)...

Yo ya me lo he leído y mi madre está en proceso. Por si acaso aprendemos algo.

Nos debemos las caipis ya (yo tengo un largo y cálido verano por delante).

Hablamos,

besos
K