30 julio, 2011

Encuentros (policiales) en la tercera fase

para mi querida Blankita

En estos días se habla mucho de la policía. Que si los han echado de Lavapiés, que si no les dejan enfrentarse a los del 15-M… Un lío. Mis experiencias policiales no han sido demasiado buenas (recordemos esa en la que el único policía que conozco se llevó mi coche con la grúa, aquella del presunto control de alcoholemia, o aquella historia de la denuncia), así que trato de no coincidir con ellos en la medida de lo posible. Lo contrario que con mis amigos los bomberos. Lo que son las cosas.

El caso es que anoche le robaron el bolso a mi amiga Blankita. Eran las dos y pico y alguien se lo llevó de un bar. No sirvió de nada buscarlo por toda la calle, así que disolvimos la fiesta, nos despedimos a la francesa y yo me la llevé a denunciar el asunto, llamar al seguro de casa para que le cambiaran la cerradura y todas esas cosas. Me acordé muchísimo de La Confidencial, porque ella dice que cuando te pasa algo, por muy acostumbrado que estés y por mucha presencia de ánimo que tengas, necesitas tener a alguien al lado que pueda pensar con claridad. Así que nos fuimos ella y yo a hacer todas esas cosas y vivimos una serie de encuentros cercanos con la policía. O para el caso, con unos OVNIs.

Encuentro en la primera fase
(avistamiento de OVNIs , platillos volantes o luces inexplicables)
Primera comisaría. La más cercana al lugar de los hechos. Primera puerta, cerrada. Segunda puerta, cerrada. Diez carteles pegados con cinta adhesiva indicando una serie de trámites que no nos interesaban. En el más alto, el recordatorio de que se puede denunciar por teléfono.
- Blanki, es buena idea. Se lo cuentas por teléfono y solamente tienes que ir a firmar a la comisaría. Hay otra por aquí cerca, así que en lo que vamos andando, dictas la denuncia y ya está. Además, cuanto menos tiempo pasemos en la comisaría, mejor. Ya sabes que me dan un poquito de alergia.

Encuentro en la segunda fase
(observación del OVNI, junto con efectos físicos de su aterrizaje)
Segunda comisaría, media hora después. Tenemos la denuncia dictada, tenemos el número de referencia, llegamos a las instalaciones. En la puerta, dos policías. Pero como es un encuentro en la segunda fase, podrían haber sido dos extraterrestres. Porque, desde luego, la conversación fue de otro mundo:

Blanki – Buenas noches, vengo a firmar una denuncia que he hecho por teléfono porque me han robado el bolso.
Policía 1 – Pues está la cosa complicada, porque estamos reiniciando los ordenadores.
B – Pues la verdad es que casi prefiero esperar, necesito la denuncia para presentársela al seguro.
Policía 2 – Pues el reinicio va a tardar como 45 minutos.

Imaginaros mi cara. ¿Qué cuernos estaban reiniciando? ¿Todos los servidores del Ministerio del Interior a la vez? Blankita me lanza una mirada para que me controle.

P 1 – Además, ¿qué ha sido? ¿Robo o hurto?

Ahora un interrogatorio jurídico. Me están dando ganas de dar patadas.

B – Pues hurto, no ha habido violencia.
P 2 – Pues entonces váyase a su casa, llame a un cerrajero y ya firmará la denuncia cuando pueda.
B - ¡Pero yo no tengo dinero para un cerrajero! ¡Y quiero mi denuncia!
P 1 – Pues el cerrajero que se lo pague su novio, señorita.

Toda la conversación en mitad de la calle. Y no eran ni guapos, coñe.

P 2 – Si quiere, puede ir a firmar a la comisaría que está al otro lado de la plaza.
Kika – Vámonos, Blanki, no perdemos nada.

Encuentro en la tercera fase
(observación del OVNI junto con seres animados)
Tercera comisaría. Veinte minutos después. Llegamos a la puerta y volvemos con el mismo rollo.
B – Venía a firmar una denuncia que he hecho por teléfono.
Policía 3 – Pues mira, aquí no se puede firmar nada hasta dentro de siete horas por lo menos porque ha habido unos detenidos.

Finalmente tiramos por la calle de en medio llamando al seguro que sí que nos atendió directamente. Le compré a Blanki unas chuches, la llevé a casa – para entonces eran las cuatro de la madrugada – y poco después apareció mi relevo. Mientras me alejaba con el coche y la veía abrazada a G. y saludándome con la mano, todo el asunto se tiñó de un azul noche un poquito romántico.

Ahora la reflexión: ¿qué habría pasado si a Blanki le hubiera ocurrido otra cosa? ¿Y si hubiera sido algo más grave? ¿Le habrían hecho una pregunta de trivial acerca del tipo penal experimentado? ¿Le habrían dicho que esperara 45 minutos? ¿O quizá siete horas? ¿Le habrían dicho algo acerca de su novio si hubiera sido un hombre?


En mi trabajo atiendo con frecuencia a víctimas de todo tipo de delitos, accidentes y catástrofes. He visto desde lo nimio hasta lo escalofriante. Y todo me lo tomo en serio. Anoche me sentí una verdadera extraterrestre mientras le daba ánimos a Blanki. También sentí vergüenza. Mucha. Para qué os voy a engañar.

7 comentarios:

kika... dijo...

Y perdonadme por este post tan largo...

Lilith dijo...

¡No es largo! Qué lastimita. Y encima, cuando le hacen a una un comentario sobre su novio no les puede mandar a la mierda porque a la larga no compensa.
A mi también me gustan más los bomberos; pero ellos lo tienen más fácil para caer bien, siempre están salvando!

kika... dijo...

¡Si nosotras nos queríamos que nos salvaran! Nos habría servido con que le dieran a Ctrl+P y nos hubieran dejado firmar la denuncia...

besitos para ti y para los bomberos,
K

B dijo...

Gracias por haber sido mi claridad en la noche.

Muas!

kika... dijo...

Todas las veces que haga falta.

besis
K

NáN dijo...

Paul&cia... siempre necesarios, aunque solo sea para mostrar la incompetencia. Los últimos 16 años, trabajé para una multinacional estadounidense. Me fui avergonzando de mí mismo (ojo, no por ideología, sino por la incompetencia: no entendía por quñe nos pagaban todos los meses)... hasta que me di cuenta de que solo firmaban contratos con las grandes corporaciones del Universo, igual de incompetentes que nosotros. Se pasan el dinero unos a otros como la pelota de pinpón entre dos jugadores.

Luego, claro, hablan de la ineficiencia de lo público. Y los polis, son polis: los prefiero en democracia, burrones, que en dictadura, burracos, disparándome con la ridilla en el suelo para no fallar (y los muy gilipollas fallaron, dos veces, por eso ahora tengo problemas de envejecimiento).

kika... dijo...

Por supuesto, NáN, mejor atrapados en azul que en gris, pero no hablo ni de incompetencia... ¿hace falta acompañarlo todo con un tufillo machista? ¿es necesario hablarlo todo en mitad de la calle, añadiendo una cierta humillación a todo el asunto? ¿hace falta mandar a la gente de un sitio para otro?

No. Te lo aseguro. De servicios públicos sé un poquito y creo que se puede tratar a la gente con respeto. Simplemente.

besitos,
K