20 junio, 2011

Juegos de guerra

Hoy me vuelven a doler las tripas así que he decidido que voy a contar algo que me sucedió hace tiempo pero que no me había visto con ganas de relatar hasta ahora.

Una vez, El Chinito y yo fuimos a jugar a la guerra. Sí, a la guerra. Con lo pacifista que soy yo. Nos obligaron, porque éramos pequeños cuchitrileros y en aquella época había actividades obligatorias, exactamente igual que ahora. Siempre pensé que aprobar la oposición sería el fin de hacer cosas por imposición, pero me equivoqué.

El caso es que ni El Chinito ni yo habíamos aprobado y nos enviaron a jugar a batallitas junto con otros cuchitrileros a una escuela donde se aprenden este tipo de cosas. De pronto, nos encontramos sumergidos en una simulación en toda regla, con gente de uniforme que hablaba con siglas raras:
- Mi POC ha hablado con su POC. A ustedes les tocan estas aulas para actuar como los políticos de los diversos países en guerra.
- ¿POC? ¿Qué es eso? – le preguntaba al Chinito por lo bajo – Yo me sé lo del PUK, pero eso es para el móvil…
- El POC es el punto de contacto, señorita.
- Ah, entonces eso soy yo. Dígame.
En estos centros de estudios bélicos son muy finos y te tratan de usted. Los cuchitrileros no íbamos a ser menos.
- La mecánica del juego es sencilla. Ustedes han llegado y la guerra ya ha empezado.
- Pues vaya gracia.

El “cállese” venía implícito en la miradita que me echó mi interlocutor. Me callé.

- Su misión es dirigir las operaciones y hacer la paz. Mientras tanto, los cuchitrileros de Periodismo harán el seguimiento informativo del conflicto en todas sus vertientes. Dele traslado de estas instrucciones a sus cuchitrileros.
- A la orden – lo dije con bastante sorna, la verdad.

Cogí por banda a mi gente.
- Chicos, ya sabéis lo que hay que hacer. Demostremos que los cuchitrileros somos gente profesional y que no sólo sabemos tomar cafés y hablar del tiempo. Hay que hacer la paz y luego darle una entrevistilla a la gente esta de Periodismo. ¡Esto está tirado!

Me estaba enardeciendo. En mi cabeza ya sonaba esta canción.

Mis compañeros de cuchitril se vieron contagiados por mi ardor guerrero. O pacifista. Da igual. Enseguida montamos una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, votamos, llegamos a un acuerdo entre los buenos y los malos (el juego estaba planteado de manera que había claramente unos buenos, unos malos y unos neutrales) y cerramos el asunto en menos de dos horas. ¡Si hasta hicimos un corredor humanitario y todo!

Salí corriendo para contarles a los organizadores que había fumata blanca.
- ¡Dejad de disparar! Nos hemos reunido en Naciones Unidas y hay un acuerdo. ¡Alto el fuego inmediato!
- Señorita, creo que no han comprendido el propósito del ejercicio.
- Pues yo creo que lo hemos entendido perfectamente. ¿No querían que hiciéramos la paz? Pues ya la hemos hecho. Somos buenísimos en nuestro trabajo.
- Mire, aquí tiene que haber guerra hasta el jueves. Hasta el jueves. Antes no se puede hacer la paz, que me dejan ustedes sin trabajo que hacer.
- ¡Pero si hoy es lunes!

Yo no daba crédito. Tuve que volver a la sala donde estaba mi gente y explicarles lo que había. Caras de indignación. Otros directamente pensaron que les estaba gastando una broma. ¿Hasta el jueves? Pues pasamos de todo y nos vamos a la cafetería. Mis cuchitrileros tenían razón, todo hay que decirlo. Durante el resto de la semana nos dedicamos a cualquier cosa menos jugar a la guerra. Establecimos un retén de guardia en Naciones Unidas y el resto nos piramos a tomar café.

De pronto, sonó el teléfono del cuchitrilero que hacía de Secretario General de la OTAN. Todos escuchamos la siguiente conversación:
- ¿Secretaría general de la OTAN?
- El Secretario al aparato.
- Le llamo del mando de la guerra. Era para preguntar qué hacemos ahora.

Siempre hay que temer la venganza de un cuchitrilero.
- Pues mire, atacamos con todo.
- ¿En qué frente?
- En todos los frentes.

No nos podíamos creer lo que acababa de hacer. Mientras colgaba el teléfono, nos dijo tan tranquilo:
- En menos de tres horas se les habrán acabado las balas. Habrán tirado hasta las armas químicas. A lo mejor se equivocan y todo y pegan un pepinazo nuclear. A ver quién hace la paz entonces.

Mi compañero no se equivocaba. Para cuando llegó el jueves, de las ametralladoras no quedaban ni los peines. Nos reunimos para hacer la paz, pero fue imposible, porque aquello había sido una guerra de exterminio: los vencidos habían pedido asilo y se habían ido de compras a El Corte Inglés.

- Qué difícil es la guerra, ¿verdad, Chinito?
- Mucho más difícil es hacer la paz. Y todavía todos estos nos pondrán a parir. Los cuchitrileros somos unos incomprendidos.
- Y tanto, Chinito. Y tanto. Nunca juegues con la guerra.

9 comentarios:

Lara dijo...

a pesar del dolor de tripas, siempre vence tu sentido del humor

un abrazo fuerte

kika... dijo...

me da a mí que es una especie de sistema de autosanación, esto del buen humor...

(besitos)
K

Rafa Cañas dijo...

peroooooo, perooooooooo, ¿en todos los frentes, así con un café sin más, ni un triste cruasantillo o alguna otra fruslería para entretener el estómago y digerir el trago?

... con lo fácil que hubiera sido mandar al mando a fisurar (de lo entretenido que hubiera estado averiguando qué carajo es eso sí que os hubiera dejado en paz)
http://youtu.be/nNO4VQ-Ga8w

magia pa las tripas

Rf

Jorge Ampuero dijo...

Digerible después de todo.
Persevera.

Saluditos :)

kika... dijo...

Rafa, pues no sabes lo mejor (o lo peor)... Cuando se paró la guerra el jueves, reultó que la simulación se había detenido segundos antes de que un torpedo impactara en un submarino nuclear.

La que se habría liado... menuda puntería...

(me ha encantado el tema)

besos,
K

kika... dijo...

Ahí estamos, Jorge, perseverando...

¡Un beso!
K

Rafa Cañas dijo...

¿ah, es que aún quedaba gente viva tras el despiadado ataque bacteriológico usando los inocentes Phoskitos y Tigretones de las panaderías de barrio?

¡cuchitrilero desalmado!

Pablo dijo...

Serás consciente de que te he imaginado escribiendo la entrada con un casco en la cabeza que ponía "Born o kill", una chapa con el signo de libertad en la pechera y a tu interlocutos llamándote Recluta Patosa.

kika... dijo...

Pablo, jajajajja... yo tenía una pinta parecida... :D

(muchas gracias por tu tweet)

besos,
K