26 junio, 2011

El recuerdo de mi propio nacimiento


A veces la memoria es una especie de collar en el que una cuenta, debidamente enfilada en un hilo de nailon, va llamando al siguiente recuerdo en un cierto orden. Eso me ocurría siempre cuando estudiaba. Era capaz de imaginarme mi cerebro como un mueble de farmacia china donde se apilaba el conocimiento en miles de cajones con etiquetas amarillentas. Podía abrir los cajones a voluntad y traer al frente lo que prefiriera. Empiezo a pensar que era una cuestión de entrenamiento y no de buena o mala memoria, porque últimamente lo guardado en el cerebro va y vuelve sin orden y en total desconcierto. Recuerdo el chiste que me contó Q. el día que le conocí, y la carta de ajuste de cuentas que La Confidencial trataba de escribir aquel momento en el que nos hablamos por primera vez.

En el improbable caso de que alguien escriba alguna vez sobre mí algo más largo que una tarjeta de felicitación de cumpleaños, seguramente dirá que tengo dos leitmotiv (no sé si la palabra existe en plural, a lo mejor es que solamente se puede tener uno). El primero es nacer, el nacimiento y todo lo que se relaciona con la llegada al mundo tanto física como metafóricamente. Me persiguen mis múltiples nacimientos y renacimientos, los de las personas que me rodean: no termino de tener claro que se trate de nacer, crecer, reproducirse y morir. Para mí, nacemos, renacemos, echamos brotes que mueren para nacer de nuevo, y así sucesivamente. El segundo patrón recurrente en lo que escribo es la memoria. El mecanismo del recuerdo es una fuente constante de intriga. Imagino que es difícil de entender o de prever porque aunque recordemos con el cerebro, en el proceso intervienen todos los rincones de nuestro cuerpo: a veces incluso recordamos por aproximación, o rellenamos con sucesos inexistentes los espacios vacíos entre nuestras memorias más vívidas. Todo ello me llena de inseguridad y a la vez me mata de curiosidad.

Lo único que podría unir ambos temas recurrentes sería el recuerdo de mi propio nacimiento. Pero la evolución, quizá con buen criterio, ha hecho que seamos incapaces de recordarlo para que sea imposible deshacer el nudo de la seguridad de haber nacido con la incertidumbre de la memoria.

10 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Jopetas. Hoy no estoy para tanta profundidad, me asusto.

Rafa Cañas dijo...

¿y por qué no darnos cuenta de que ningún recuerdo es cierto? que todo lo que memorizamos está versionado por nosotros mismos; y son versiones dinámicas, de modo que según evolucionamos, también evolucionan nuestros recuerdos, perdiendo importancia cosas de las que antes te gustaba acordarte, y ganándola esos pequeños detalles cuya nueva percepción atribuimos a la casualidad o a una observación especialmente brillante que antes desconocíamos, y que te hacen decir aquéllo de "ahora que lo pienso ... " ¿no será "ahora que me interesa verlo así ... "?

o quizá todo sea más extremo y estemos reinventando constantemente lo que no ha pasado http://youtu.be/uqVcKwEJ2w4

kika... dijo...

Elena... es que yo también tengo mis momentos infumables (no aptos para días de calor)

:D

besos,
K

kika... dijo...

Rafa... efectivamente, me fascinan todos los recovecos de la memoria, incluso esos en los que descubres que no pudiste vivir algo y por lo tanto, tu recuerdo es fabricado. Hay un microcaso muy divertido. Mucha gente dice que cuando se produjo el golpe de estado del 23-F lo estaban viendo en directo por la televisión. Hasta yo misma estaba segura de eso. Pues es imposible porque no lo estaban retransmitiendo en directo por la tele...

... y si eso ocurre con un recuerdo colectivo, imagínate con la memoria individual...

(me encantan estas cosas, ya ves)

besos,
K

PS Por cierto, los que recuerdan con precisión son los que te cuentan, como mi madre, que lo oyeron por la radio...

Rafa Cañas dijo...

¿como cuando tu recuerdo es fabricado? ¿qué pasa, que guardas en la memoria sucesos imposibles que sólo es probable que hayan ocurrido en sueños inverosímiles que tú asegurarías que no son tal cosa? ... como ese día en que iba corriendo por una calle de Guadarrama, corría mi cuerpo, y yo lo veía desde varios metros de altura

... y seguimos recogiendo la madeja, pero no aparece la salida del laberinto

besos
Rf

Pd: curiosísimo lo del 23F, jeejejejeje

kika... dijo...

Una vez me vi a mí misma desde fuera, no fue en un sueño, ya te contaré...

(algunos dicen que se trata de mecanismos relacionados con la vida y muerte de las pobres neuronas)...

(por cierto, llevo una semana intoxicada con el tema de Pillarcat)

besos

Rafa Cañas dijo...

¿ah, otro tipo de viajes? ... pues nada, ya estás contando, jajaja

por cierto, si te ha intoxicado un tema, descárgate el disco entero,q ue es peligrosísimo

ciaooooooo

kika... dijo...

Mira, Rafa, este pequeño texto sobre los recuerdos... quizá te guste:

http://lasplayasdesiberia.blogspot.com/2007/12/no-conservo-ninguna-fotografa-suya.html#links

(No es mío, es de un libro maravilloso de C.S. Lewis)

besos,
K

Rafa Cañas dijo...

recuerdos partir de cosas mucho más perdurables que la imagen ... la voz, el olor

... y enfrente la crudeza de ser consciente de lo irrepetible http://youtu.be/1FxbGrtlCys

kika... dijo...

(la canción es una maravilla, Rafa, y la idea de lo irrepetible me persigue, pero a la vez no me molesta, pienso que a veces se puede repetir todo, y mejor incluso)