10 abril, 2011

Un rollo de una noche

clic aquí para la banda sonora

Even through the darkest phase
be it thick or thin
always someone marches brave
here beneath my skin
and constant craving
has always been…
Constant Craving, k.d. lang


Ignasi volvió a abrirnos las cortinas (clic aquí si no te sabes la historia). La Confidencial y yo volvimos a escondernos tras las plantas y más ocultas que nunca porque no veáis qué de hojas me han echado los anturios, volvimos al jueguecito de todos los días.

- Cómo le gusta que le miremos…
- Calla, que se me cae el café – me decía La Confidencial mientras miraba con cara de concentración, dispuesta a no perderse ni un fotograma procedente de los tres balcones.

Nuestro grado de conocimiento de la vida de Ignasi ha llegado a impregnar las decisiones cotidianas:
- Mirad, os hemos comprado este cuadro de regalo de boda – le cuento a una amiga que se casaba.
- ¡Qué bonito! Pues a ver dónde lo pongo. – contestó la novia.
- No sé, pero Ignasi tiene uno igualito al lado de la cama… - dice La Confidencial.
- ¿Y quién es ese Ignasi?
- Un amigo nuestro que vive enfrente de la oficina…

Imaginaros si tenemos que ponernos a dar explicaciones.

No os estoy hablando de obsesión pero no sé si decir que empezábamos a andar cerca. El cuerpo de Ignasi, en todo caso, merecía una cierta enajenación mental transitoria. Mejor no engañarse.

El problema del voyeur es que no puede elegir qué es lo que va a ver. El programa de mano ya está escrito y el que mira es un mero receptor al que la curiosidad le mueve a no cerrar la persiana. Es adictivo. De verdad. Y que nadie se crea que porque no le haya pasado nunca está en un nivel moral superior. Yo creo que todo el mundo picaría…

Hasta el día en el que ves algo que no te gusta nada. Hasta el día en el que vimos a la rubia de Ignasi.

En primer lugar, era rubia de bote. No os voy a decir cómo lo descubrimos. La Confidencial miraba indignada:
- No puede ser que nos haya hecho esto. Y la noche del domingo al lunes. Menudo capullo…
- Dios mío, tú diciendo capullo. Con lo fina que eres…
- Es que esto no se hace… ¡mira qué abrigo más feo lleva la puñetera!

La verdad es que la rubia de bote llevaba un abrigo rosa inenarrable. La muy puñetera e Ignasi se lo estaban pasando genial mirando a la calle desde el balcón mientras se preparaban para marcharse a desayunar. Menos mal que no veían el cabreo que casi hacía salir humo de la ventana que tenían enfrente.

- Kika, seguro que es un rollo de una noche.
- Seguro, Confi, seguro.

4 comentarios:

Andrín dijo...

No viene a cuento de esto, pero entro hoy, después de semanas, en tu blog y confirmo que no sufrí una alucinación cuando te vi una noche en las noticias de TV en Tokio. Cuéntanoslo todo con detalle.
Andrín

Elena Lechuga dijo...

Decidido. Me tiño YA.

ETDN dijo...

jajaja, me parto con las Aventuras desde el balcón (ala, ya tienes título para el best-seller, o para la serie de tv)

bs

kika... dijo...

Andrín... la del telediario era yo, efectivamente... ya lo iré contando como en plan novela por entregas..

Elena... ser rubia no es un color de pelo, es una actitud. Así que actitud de rubia, sobre todo con los hombres que se pasean ante las ventanas...

ETDN... jajajajajajajaja... para best-seller el tuyo. Esto es más bien carne de culebrón...

¡besos!
K