04 marzo, 2011

Ética o religión

He vuelto. Quizá mi gira artística por diversos países del norte de África al final no fuera tan buena idea. Me gustó lo de bajarme del avión saludando cuan Evita Perón, pero no me gustó tanto la gripe que me pillé porque ahora mismo hace por allí el mismo frío pelón que aquí. Por eso he estado tanto tiempo aparcada: un rato por los peores antros de por ahí y otro buen rato en la cama viendo el Programa de Ana Rosa y Sálvame… y planteándome por eso mismo apuntarme a la tele de pago. Mi madre era el único nexo con el mundo porque los virus me dejaron sin voz, así que no estaba para hablar mucho por teléfono. Ella fue la que me contó esta historia totalmente genial.

No sé si os acordaréis del antiguo bachillerato, esa cosa que hicimos muchos que se llamaba el BUP. Desde el cariño, yo lo llamaba el Bap (quedaba entre de coña y exótico), y era lo que había antes de que se inventaran lo de la ESO. En el Bap, para acomodar eso del Estado aconfesional, pusieron una asignatura como alternativa a la Religión que se llamaba Ética. A mí siempre me pareció una chorrada el nombre de la cosa, porque digo yo que la gente que estudia religión también podrá tener ética… Vaya por delante que fui a un colegio pequeño donde no había más que clase de religión – no era un colegio religioso, por cierto – y que cuando me cambié al Instituto ya estaba en COU, cuyo programa no incluía nada de cosas religiosas. Vamos, que nunca pude experimentar lo de elegir, que es algo que siempre gusta.

De las consecuencias vitales – escasas, os lo adelanto – de mi educación en materia de religión ya hablaré otro día, pero de momento os cuento que las cosas han cambiado por aquí y ahora los niños – o sus padres – pueden escoger si quieren religión o “alternativa” (así se llama) desde que son bastante pequeños. Eso da lugar a conversaciones tan geniales como la que me contó mi madre para hacerme más leve la convalecencia gripal.

Los protagonistas: un padre y su hijo de siete años, no digo si alumno de lo uno o de lo otro.

Hijo – Papá, ¿es verdad que dios es bueno y bondadoso?
Padre - ¿Tú cómo sabes eso?
H – Por religión.
P – Pero si tú no vas a clase de religión…
H – Me lo han dicho mis amigos, que van. Y a mí eso me parece bastante bien. Y ¿Jesús existió de verdad?
P – Pues sí, se trata de un personaje histórico.
H – ¿Y por qué vivió tan poco?
P – Porque lo mataron.
H - ¿Y por qué lo mataron?
P – Por sus ideas: decía que había que compartir, cuidar a los débiles, ser bondadoso…
H – Eso también me gusta bastante…
P - Esas son las ideas de sus seguidores, los cristianos.
H - ¿Como Cristiano Ronaldo?

Me encantan los niños de esa edad. Siempre tratan de llevar lo abstracto a lo concreto. Así desarman a cualquiera.

(Si queréis leer la historia contada por su padre, y mucho mejor que yo, clic aquí. Para que luego digan que no hago blog vérité...)

5 comentarios:

NáN dijo...

Viene una noche a Madrid por cosas de trabajo mi sobrina. Tiene tres hijos y el segundo, de esa edad o un poco más mayor, es un trueno. Me cuenta ella que el día anterior le había estado ayudando a un examen de preparación catecísmica para la colmunión (colegio religioso, sí). Dos horas para que entraran en su mollera frases para contestar un examen (de conceptos, ni hablemos). Después de las dos horas, le dice que si tiene una pregunta, a lo que el chaval responde: "Sí, una. ¿Qué es el cristianismo?".

La pilló sin reservas en el depósito.

soy amarillo y azul dijo...

http://peazoviaje.blogspot.com/2011/02/manuel-y-mateo.html

kika... dijo...

Añadido queda el enlace al post... lo recomiendo si queréis leer la conversación de primera mano...

besos
K

kika... dijo...

NáN... ¿reserva? ¿reserva espiritual de occidente? jajajajajaja...

Es que lo de las confusiones con el catecismo es para escribir un libro. O varios.

Me ha encantado la tuya.

besos,
K

vicko dijo...

Hasta que volviste, lástima lo de la gripe. Casi dos semanas sin leerte es demasiado, tomando en cuenta que fue tu blog el que me inicio en este mundo. Bueno no te reprocho mas por que estuviste enferma.
Que alegría tenerte de vuelta.
Nos vemos en le camino.
Tchau