09 febrero, 2011

Primavera anticipada

No tiene que hacer calor, por mucho que se lo propongamos constantemente al mapa de isobaras. Estamos en febrero y falta el marzo que mayea, el mayo que marcea, las mil aguas de abril. Lo normal es que haga frío. A decir verdad, estaba esperando el frío para poder quedarme tranquila como un hámster en la esquina de la jaula, de camino al veterinario tapada con una toalla y un no sé qué le pasa. Esos eran mis planes para el invierno. Escritos así parecen patéticos, pero no lo eran tanto. Tenía que cerrar varios casos, y eso me absorbió una buena parte de las pocas energías que había reservado para la invernada. Me apresté a pasar el tiempo bajo un estado de ánimo que no había sentido nunca antes. Una apatía intensa y pegajosa, una vida puesta voluntariamente en hibernación sin que se notara demasiado. Ganas de escribir sin saber qué decir.

Me gustaría pensar que se anticipa la primavera. Que no todo es la cara de pena que tan bien le sale a El Último Superviviente cuando me ve enfadada. No sé si la pone a propósito, pero hace que me ría por dentro. Yo que he sido tantas veces vertedero emocional de otros, me encuentro vertiendo cansinamente sobre él, sobre Lady K, sobre Queens. No me siento mejor, creo que porque no tengo intención.

Y, de pronto, un email en la bandeja de entrada, una foto casi borrosa del segundo anterior a un beso, un punto diminuto de calor en el hielo. A veces, lo más peligroso es descreerse. O casi descreerse.

Recuerdo que cuando era pequeña y veía los dibujos de Érase una vez el cuerpo humano, las infecciones atacaban al cuerpo cuyas defensas eran unos hombrecitos vestidos de blanco que pululaban por las venas tratando de atacar a las bacterias agresoras. Pero a veces se agotaban y necesitaban ayuda desde fuera. Con peligro de muerte. Sin llegar a eso, mis venas necesitan antibióticos y menos anestesia, más defensas y un poco menos de ketoprofeno virtual. Ya no me vale seguir. Empieza a no serme suficiente esto de tirar hasta mañana.

Ven, primavera anticipada.

11 comentarios:

Marina dijo...

Que sí, que va a anticiparse, que lo ha predicho la marmota Phil.

Un café reconstituyente cuando quieras. Sólo tienes que silbar y me planto en Huertas en un pis pas.

besote

(soy ETDN), es que tengo abierta mi cuenta de correo "oficial" y no me apetece andar cambiando...

trovador errante dijo...

Hola rubia,

La primavera llega cuando a uno le da la gana, hay que sentirla. A veces llega, pasa...y parece que no te enteras...

Por otro lado el oso es un animal resabio...

Un beso y energía,
Kike

Darthpitufina dijo...

Cuando menos la esperes aparecerá, y te hará sonreír a borbotones, la magia reside ahí...

Te dejo sugus.

Elena Lechuga dijo...

te voy a contar el secreto que me dijo mi Morla particular ayer cuando le dije por quinta vez algo parecido a lo que has escrito: "mantenerse donde estás es lo difícil y es hacer algo, es para algo. ahora no lo ves, pero lo verás"
suena a charla pequeño saltamontes, y cuando pasas dos meses preguntándote para qué coño me voy a levantar hoy de la cama suena a ñoñería; pero ayer me sirvió. A ver hoy.
Se te echaba de menos, Kika. Llenas un poquito cuando se te lee. Inteligencia con ingenuidad no fingida y no "inocente"; palabras con sentido detrás, pero no doble; que la ironía mala está mú vista.
Por cierto ¿cómo está el niño del balcón?????
Besos

Nares Montero dijo...

ya huele, bonita.
ya está casi aquí.

besazos de la desaparecida
N

NáN dijo...

Y sin embargo, el tiempo de la espera tiene una belleza que hay que encontrar, un mina de silencios para la música.

kika... dijo...

ETDN... si lo dice la marmota, punto redondo... pero al café o caipirinha no te digo que no (voy a mandar ahora mismo convocatoria teatral)...

trovador... si el oso duerme, yo duermo también. Por si acaso.

Besos, besos y besos para los dos,
K

kika... dijo...

Darthpitufina... espero que los sugus sean de los azules.

Un beso gigante y bienvenida,
K

kika... dijo...

Elena... lo primero, muchas gracias por lo que me has dicho. Dice mi Morla particular (me ha encantado el concepto) que yo simplemente sé contar las cosas. Quizá por eso llegan.
Y sobre el niño de la ventana, el gran Ignasi... pues mira, pensé que no volvería a escribir más sobre él, pero la vida te da sorpresas y dentro de nada habrá un nuevo capítulo...

besos enormes y gracias por venir por aquí...
K

kika... dijo...

Nares... te llaman la desaparecida. Pero será para bien, ¿no?

besos,
K

kika... dijo...

NáN... como siempre, me haces pensar. Es verdad que la espera - como decía Elena también - tiene su interés. Y lo más importante es que hay que darse cuenta de que en ocasiones es muy necesaria. Me estoy dando cuenta. Venzo la impaciencia tirándole mordiscos amistosos al aire.

besos enormes,
K