10 enero, 2011

An exceptionally bad start

Debí sospecharlo cuando fui a comprar Polil y el dependiente de la perfumería me ofreció unas muestras de crema contra el envejecimiento. No estaba SuperKika así que no le mandé al cuerno con su cremita de las narices mientras decía que a mí eso no me hace falta. La vida nos envía señales y no les hacemos ni caso. Precisamente por eso, acabé hecha un asco en la cama – dolores de tripa, no era otra cosa, que os estoy oyendo pensar desde aquí – cuando acababa de estrenar 2011. Yo tenía amenazado al año nuevo para que viniera en son de paz. Había hecho la terapia barata necesaria para comenzar con buena actitud. Y me encuentro que va el puñetero y me hace fosfatina a las primeras de cambio. Tomé dos determinaciones. La primera, que el año no empezaba hasta el 7 de enero, mítica fecha del inicio de las rebajas por mucho que Espe Aguirre insista en ponerla antes. Y la segunda, que tenía que recuperar la suerte perdida. Me sentía como los pobres aquellos de la peli Intacto a los que los robasuertes les mangaban la buena fortuna y quedaban totalmente expuestos a que les pasara cualquier cosa.

Si el infortunio os ataca en navidad, la cosa tiene fácil arreglo. Hay que trincar los mejores y más poderosos amuletos conocidos por la civilización occidental: las sorpresas del roscón de Reyes. Lo suyo es localizarlas al primer corte, y tengo que reconocer que 2011 me ha resarcido. Roscón que atacaba con el cuchillo, roscón que me cedía su sorpresa a la primera. Tengo una Minnie color rosa, una vaquita amarilla con manchas verdes, dos Reyes Magos monísimos y un gatito tumbado de porcelana.

Por eso, aunque este post lleve el título del primer capítulo de El diario de Bridget Jones – una lee de todo, no sólo se vive de literatura elevada – en el que la pobre protagonista vivía todo tipo de infortunios en los primeros días del año, la cosa no está saliendo tan mal. Además, al final Bridget acababa con el tío buenorro.

Yo, de momento, con que no se me vuelvan a retorcer las tripas, me conformo. Me voy a ir leyendo la autobiografía de Mario Conde. A ver si en la mezcla de finanzas, el Tao, la beautiful people y las citas de Krishnamurti va a estar la clave de la supervivencia…

3 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Pos si la encuentras me la pasas. Que yo lo empecé como no debía; pá variar. Cachis.

Besos

kika... dijo...

Elena... a ver qué has hecho... de todas maneras, lo mejor será que te preste mis sorpresas del roscón por si acaso.

Y te mando muchos besos y magia, que nunca vienen mal.
K

Andrín dijo...

Pues a mí, querida Kika, en el roscón que me he zampado en solitario (¡ay, Dios!) me ha salido un corazón con Blancanieves, pura desazón. A mí también me duele la tripa.