02 noviembre, 2010

Jack-o-lantern

Suena el teléfono. Es mi sobri Tato.

- Kika, ¿sabes qué?
- No, no sé. Cuéntame. Es que hasta que no inventen los teléfonos con tele, como que no te veo.
- Mamá ha comprado una calabaza para hacer un farol de Hallowe’en.
- ¡Qué bien! ¿La ha terminado ya? ¿Le has ayudado?
- Pues no. Es que la ha hecho mal. Huele a pocho y lo peor es que los ojos no son triángulos, sino cuadrados.
- ¿Pero no ha comprado una de esas que tienen una pegatinas negras para cortar justo por ahí? Si esas son facilísimas…
- No. La ha hecho como le ha dado la gana, y así le ha ido. En lugar de miedo, da asco.



Así son los niños. No valoran. Tiran a dar. Directamente.

2 comentarios:

Sibila dijo...

ufff, la sinceridad aplastante de los pequeñajos!!! pero aún así molan :)

besotes!!!

kika... dijo...

son muy molones, efectivamente...

besitos!
K