19 noviembre, 2010

Ignasi Medina


clic
(banda sonora que recomiendo encarecidamente)


Yo tengo un vicio barato
y antes que nada, legal,
gozo del anonimato
que me da la oscuridad…
Tu voyeur, Jorge Drexler


La cara norte de la Empresa da a una calle estrecha. Para el jeferío son los peores despachos, porque son más oscuros y fríos, así que la gente de nivel bajuno como La Confidencial y yo tenemos las oficinas en esa fachada. A mí me encanta. Es el sitio perfecto para mis plantas porque las plantas de interior, aunque parezca raro, odian el sol. Y si no fuera por ellas, mi despacho sería la cosa más fea de España.

Cuando estoy sentada al ordenador tengo una vista con retales de tejados y un cuadrado enorme de cielo, pero lo importante – según La Confidencial – es lo que se ve cuando te sientas en los confidentes. Los confidentes – me encanta el nombre – son las sillas para las visitas que hay al otro lado de la mesa de despacho. Desde ahí, casi a cualquier hora se ven tres balcones.

¿Tres balcones? Ya veo caras de incredulidad. Sí. Tres balcones. El de la izquierda, el de la derecha y el del centro. Eso es casi a cualquier hora. Pero no a las nueve menos diez de la mañana. A las nueve menos diez, las cortinas del balcón de la izquierda están abiertas y se ve una esquina de cama con sábanas blancas.

Suena el teléfono de mi despacho.
- Kika, prepárate. Mira a los tres balcones.

Es La Confidencial. Cada día me viene con cosas más raras. Como su despacho está justo debajo del mío y me imagino que al menos está viendo lo mismo, me asomo discretamente.
- ¡Pero si es un chico! ¡Y está desnudo! ¿Desde cuándo sabes esto?
- Desde que trabajo aquí… espera que subo que tú tienes un tiro de cámara mucho mejor…

Y tanto que mejor. Yo tengo al chico justo enfrente. Me da un corte terrorífico mirar, noto que me sonrojo mientras se pasea de un balcón a otro: enciende la televisión en el segundo balcón, deja correr el agua de la ducha en el tercero. El tercero da a un baño con papel pintado a rayas. Lo que se ve de la casa tiene bastante buena pinta: trato de concentrarme en los cuadros mientras él sale de la ducha con un albornoz blanco.

- Es mi chico – dice La Confidencial – He estado años mirándole y no sé ni cómo se llama. Pero sé cosas de su vida. El nombre de la chica que limpia la casa, que sale los jueves y deja la chaqueta en el primer balcón para que se airee, que adora hablar por el móvil apoyado en la barandilla.
- No, desde luego no deja espacio para tener secretos… vamos a taparnos con las plantas, que así no nos ve.

Porque el mayor miedo del voyeur es ser descubierto, así que nos tapamos con las plantas del alféizar o La Confidencial finge estar leyendo el periódico mientras mira discretamente de vez en cuando. A mí, como me pongo colorada con facilidad y no tengo demasiada gracia para estas cosas, me divierte más la cara de sorpresa de La Confidencial, sentada en el confidente, con el diario en la mano mientras retransmite la jugada.

Pronto se corrió la voz y mi despacho empezó a llenarse alrededor de las nueve y diez.
- Lo mínimo que se merece este chico es un nombre – dije.
- Yo creo que debemos llamarle Luis Medina, como el hijo de Nati Abascal – decía La Confidencial, claramente inspirada por el ¡Hola! que estaba leyendo – A mí me parece que tiene el mismo cuerpo…
- Ostras, es que se está afeitando en calzoncillos – afirmaba sorprendida una kikeliana no identificada – Este es como mi amigo Ignasi, un guarro que nunca corre las cortinas. Estoy segura de que quiere que le veamos…

Ignasi Medina. Perfecto. Si voy a espiar a alguien, mejor que tenga nombre.

9 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Tu prosa es ligerísima de leer. Me encanta.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Qué decirte, Kika: no me detendré en piropear la entrada, fabulosa, maravillosa, todo eso, pero la historia es tan súmamente jugosa que ahora vas a tener que seguir contándonos esta historia...
...En un reservado del cibermundo te contaré un par de historias parecidas en las que el voyeur era yo...
...Besos y carantoñas, maestra...

Minuet dijo...

Un gran relato, verdaderamente adictivo, me encanta... buena elección de la música...
Como siempre, GENIAL sin más palabras..
Besazos....K

kika... dijo...

Muchísimas gracias, Elena...

:D

besos!
K

kika... dijo...

Migue: ya me estás contando. Busca el reservado que quieras, donde quieras, porque si no iré yo a buscarte para que me cuentes. Me están saliendo colmillos de vampira, no te digo más...

besos (y gracias por llamarme maestra, si tú eres el maestro)!
K

kika... dijo...

Muchas gracias Minuet... qué montón de piropos...

besos,
K

kika... dijo...

(comentarios como los vuestros me ayudan a seguir, gracias de nuevo)

Andrín dijo...

¡Que suerte tenéis las chicas, que podéis contar cosas así sin miedo a que os cuelguen algún topicazo! ¿Dónde cae la empresa esa que tú dices? ¿Cuál es el horario de atención al público?

kika... dijo...

Andrín, todo el mundo quiere trabajar en mi empresa porque nos lo pasamos genial (aunque trabajamos mucho, ya ves)...

... y aquí que cada uno cuente sus voyeurismos ya que en las realidades paralelas no lo vamos a ver peor por el hecho de que sean chicos...

besos!!!!
K