16 noviembre, 2010

Horario de invierno

Esta mañana me desperté y todo iba muy despacito. El cerebro a dos revoluciones, la cabeza torpe tras la ducha y el té. Insistentemente torpe. Desde hace días, no tengo demasiadas palabras y me basta con seguir lo que ocurre. Repetir las mismas líneas una y otra vez. Posición oficial, de hecho y no de derecho. Pensar tan recto que parece que no pienso. Dicen que es porque es noviembre, pero un halo de tristeza se ha instalado en la Empresa. Y en la vida de mis amigos. No me creo que tenga nada que ver con el mes. Quizá con el cambio de hora. En las próximas elecciones votaré a quien prometa que va a quitar el cambio de hora. Aunque el candidato sea Belén Esteban o Carmen de Mairena.

He asistido al nacimiento de algunas canciones. Es uno de los acontecimientos artísticos que me parece más apasionante. Los que escribimos parimos y lo escrito se queda solo, añorando la placenta de los dedos sobre el papel. Nos hacemos ilusiones y pensamos que quiere salir al mundo y ser leído, pero eso ya es una proyección deformada de nuestro deseo. Una canción, sin embargo, supera al creador, se despliega y lo utiliza para catapultarse. Se graba dentro de alguien. Vive de otra manera. He visto nacer unas pocas, pero solamente una se quedó conmigo porque siempre tuve la seguridad de que fui la primera que la sostuvo entre las manos. Siempre me sorprendió que me llegara porque hablaba del cambio horario que todo lo tenía de amarillo y a mí me da alergia ese color. No lo soporto. El tema no era el nuevo Satisfaction, pero era mío, me gustaba, y cogí la letra impresa que el autor me tendía, la doblé cuidadosamente hasta que cupo en el monedero y la guardé.

Aún la conservo y hoy me he sorprendido pensando en tirar el papel. No creo que él se acuerde de nada de aquello y cerca de mí no cabe más melancolía. Los diques aguantan. Me quedo mi canción un poco más. Aunque puede que ya no sea mía.

8 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Mientras que esté en tu monedero, es tuya.
Besos K

Minuet dijo...

Noviembre trae consigo un halo de tristeza que parece que nos inunda a todos, pero, pasará..

No dejes que se rompan tus diques, y cierra bien ese monedero, lo que hay dentro es tuyo.. hasta cuando quieras.

Besazos

Ahhhh, me encantaría que te pasases por mi blog, todas las opiniones y comentarios son bienvenidos:

http://unarameraunabombayuntemporizador.blogspot.com

Gracias

acróbatas dijo...

Yo vengo a decirte que la guardes, que un trocito de papel no es tanto y a veces puede servir de rescate (ya sé, otras veces es el desencadenante de la más profunda melancolía)...
Besos,
Vanessa

El Santo dijo...

Puede que de vez en cuando la Empresa se inunde con ese halo de tristeza que dices, yo también lo he notado... Pero no me negarás que, entre todos, conseguimos arrojar un poco de luz sobre el añoso edificio... Que a veces puede parecer sombrío, pero la mayor parte del tiempo, a pesar de los pesares, logramos inundarlo de carcajadas estruendosas... Y eso es un lujazo, Kika, en los tiempos que corren.

Un beso,

El Santo

kika... dijo...

Elena... pues es verdad... mía. Y me consuela esa propiedad, no te creas.

besos
K

kika... dijo...

Hola Minuet:

Voy a curiosear ahora mismo...

besos!
K

kika... dijo...

Cuánta, cuánta razón, Vanessa. Es verdad que puede ser una cosa o la otra. Por eso la conservo, pero no me atrevo a desdoblarla.

besos (me alegro tanto de leerte de nuevo)
K

kika... dijo...

Santito, evidentemente nos reímos mucho. Ya sabes que yo me paseo por la Empresa con unas ganas terroríficas de pasármelo bien. Pero me concederás que en el desorden sentimental de este noviembre (pseudo-cita de Luis García Montero, me sorprende que me venga a la cabeza), nos acechan las sombras. Pero nosotros corremos más.

besísimos
K