01 octubre, 2010

Descubrimientos


Esta ha sido una semana de grandes descubrimientos. La falda magenta me cabía, al contrario de lo que vaticinó mi madre, que cuando me la compré me advirtió de que no me entraría si engordaba un solo gramo. El Santo ha dejado de ser cuchitrilero y se ha descubierto a sí mismo como nuevo miembro estrella de la empresa. Yo he descubierto que echo mucho de menos a la kikeliana no identificada. Sin embargo, el mayor descubrimiento lo hizo El Mejor Alcalde, un ciudadano ejemplar que logra sacar tiempo para leerse todos los periódicos. Yo estoy en un momento de la vida en el que sólo me leo los sucesos y los anuncios en los que sale Cayetano Rivera: ya no aprendo de la prensa diaria, de momento he decidido lavarme el cerebro.

Un buen descubrimiento tiene un primer momento que se saborea en la más absoluta soledad, como si nos dijéramos que ahora sabemos algo que pocos conocen. Da igual que sea la fórmula de la fusión fría que la identidad de la novia de fulanito: la importancia del descubrimiento en ese primer segundo radica únicamente en el extraño placer que nos produce el shock de desvelar lo que hasta entonces permanecía oculto, fuera bueno o malo.

El Mejor Alcalde descubrió que alguien que conocía no era quien parecía. Que no era hija de quien él pensaba, que por fuerza no podía haber tenido una vida normal cuando la de uno de sus padres había desaparecido en una página oscura de nuestra historia. No sé si cayó en la tentación de verla de otra manera. Espero que no, bien sabe El Mejor Alcalde que hemos tenido demasiado con cargar con los pecados de nuestros padres y al final somos como podemos, pero básicamente como queremos.

El siguiente momento es el de mostrar al mundo lo que has descubierto. El Mejor Alcalde, temo que en un cierto estado de estupor – lo que había descubierto era fuerte – me llamó a mí. Miento. No me llamó. Me envió un enlace para que yo pudiera verlo por mí misma. Y yo le dije que ya lo sabía, pero que no le dije nada a nadie más que a mi madre porque no tenía la total certeza.

- ¿Cómo lo sabías?
- Soy fan de Victoria Prego.

Algo tan sencillo como eso.

Compartir el descubrimiento, eso que en las películas es fuente de inagotable felicidad, no nos alivió a ninguno de los dos. ¿Qué pensarías si te enterases del dato sobre alguien que lo cambia todo? Yo tengo mi respuesta. Que no cambia nada. Somos el resultado de una multiplicidad de causas, pero muchas de ellas las podemos elegir.

6 comentarios:

NáN dijo...

Pues me he quedado como tú con los periódicos, salvo por la racionalización, con la que estoy bastante de acuerdo. Y es que se habla del padre y la madre, como mucho de los abuelos y abuelas, cuando tenemos un background histórico y desconocido que debe ser como para echarse a temblar. Así que: En caso de urgencia, rompa el cristal y agárrese fuerte a la vida".

Eva dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=s4_4abCWw-w&feature=player_embedded

Y besos.
(Muchos)

Amfortas dijo...

Tiene esta cosa tres puntos de vista.

El filosófico, el desvelamiento como fenómeno. Husserl y toda la matraca fenomenológica.

El cañí, el de una verdad para ser revelada como Dominguín después de haberse beneficiado a Ava Gardner.

El emocional, conocer algo tan tremendo sobrepasa nuestras pequeñas coordenadas emocionales habituadas a lo cotidiano, a lo pequeño, a lo previsible.

El mejor alcalde rastrea, pero cuenta con la ventaja de trabajar próximo a las Fuerzas Armadas que son fuentes de gran información. Y lo que no encuentra el munícipe, lo hace la milicia.

Besos de este ciudadano sin trono. Como siempre a sus pies, ya me dirá como fue su paso por el extremo oriente.

kika... dijo...

NáN... tienes toda la razón. Y esta historia es como para contarla en la Tetería, delante de un té o un chupito de whisky (no se sabe cuál es cuál porque el color del líquido induce a error)...

besos!

kika... dijo...

Eva... como siempre he adorado la canción, es realmente fantástica, una de esas versiones que te dejan dudando cuál es mejor...

besos (y muchos)
K

kika... dijo...

Amfortas... está también el "levantamiento del velo", que ahí donde lo ves es un concepto contable, y consiste básicamente en mirar las cuentas y sacar de ellas trapos sucios, Marbella style...

En fin, que con lo descubierto o sin ello, LMF sigue siendo como es. Puf.

besos y por cierto, voy a reparar una injusticia histórica y a subirte a mi blogroll...
K