01 agosto, 2010

Eso es amistad (por ejemplo)

Desde hace un mes exacto tengo un trabajo nuevo que me encanta, pero que también es el motivo de la mayor parte de mis desvelos. Lo de los desvelos es literal porque desde que trabajo en la sexta planta el cordón umbilical del teléfono móvil ya no sólo me une a mis seres más o menos queridos - como diría El Chinito - sino a la Empresa. Y mientras que a los seres más o menos queridos puedo no cogerles el teléfono cuando me duele la tripa o cuando no lo oigo, a mis clientes no. Tengo muchísima clientela y encima este mes le ha dado por hacer el cabra más de lo habitual.

Mis conversaciones con El Santo y El Chinito han rozado constantemente lo almodovariano. Porque no hay nada más serio y a la vez rayano en lo absurdo que la muerte.

El trabajo que tengo ahora es absorbente, sí. Pero casi lo prefiero, porque me encanta y estoy en un momento de mi vida en el que quiero hacer algo como lo que estoy haciendo, sentirme útil aunque implique sufrimiento. Saber que la recompensa me la tengo que dar a mí misma porque mis clientes no siempre van a agradecer lo que hacemos. Creo que eso es un nuevo trabajo de maduración personal y voy a poder llegar a alguna conclusión.

No quiero hablar de muerte ni de trabajo, aunque sea necesario para hablar de amistad. Llevo unos días trabajando en los veinticuatro husos horarios. Alguien me llama en su mañana y es mi mañana, pero a veces su tarde son las cinco de mi madrugada. Yo duermo bien, de tirón, aunque no demasiadas horas, y las interrupciones son mortales.

Ayer, después de pasar la noche del viernes en vela, le dije a Lady K que si se venía a dormir a mi casa. Tenía miedo de caer inconsciente en lugar de dormida y no oír el teléfono. Era mucho pedir. Primero, porque la manía ecologista de no tener aire acondicionado me ha parecido lo más absurdo del mundo en estas fechas en las que hace un calor terrorífico hasta por la noche. Y en segundo lugar, porque su webmaster kikeliano no viene más que los fines de semana, y no quiero ser yo la que cause un cisma de pareja por creer que no voy a llegar a tiempo a coger el teléfono...

Pero Lady K vino. Y eso que por lo absorbente del curro y porque mi estómago me ha vuelto a dar un par de sustos, la he tenido bastante descuidada y no me lo merecía demasiado. Se despertó cada vez que sonó el móvil del trabajo para comprobar que yo lo había cogido. Me dio la mano cuando me entró un poco de bajón por llevar un mes con tanto suceso.

Eso es amistad (por ejemplo).

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