02 agosto, 2010

Cumpleaños


Las semana pasada, o quizá hace dos (ya no sé cómo se cuentan las semanas) fue mi cumpleaños. Estaba hecha un trapo y apenas pude celebrar nada.

Pero cuando llegué a mi casa, había un ramo de flores. Marcopolo, o lilium asiático blanco. Mis flores favoritas junto con el Stargazer.

Abrí el sobrecito y saqué la tarjeta.

No había firma. Simplemente un haiku.

Aunque claro, enviarme esas flores y precisamente con un haiku era lo mismo que firmarlas.

No pude reprimir la risa pensando cómo le habría dictado el poema en japonés a la florista.

El aroma asfixiante y narcótico de los Marcopolos ha durado días.

2 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...Felicidades, besos, abrazos, carantoñas y la curiosidad que mató al gato por saber de qué Marcopolo venía el haiku dichoso...

Andrín dijo...

Con cierto retraso, pero ¡felicidades, Kika! Que el día a día te traiga otro año de marcopolos... y otro y otro.