16 agosto, 2010

Atraco a las ocho (y media)

En el muy improbable caso en que decidiera poner fin a mi acracia y me presentase a las elecciones, mi programa incluiría una ley contra el maltrato bancario. Lo digo de verdad. En los bancos siempre son muy simpáticos cuando vas a llevarles el dinero. Te regalan cosas como una batería de cocina, una tele de plasma o un ordenador portátil mientras ponen una sonrisa de moneda de tres euros (falsa, vamos).

Se puede probar a vivir sin banco. Una tía que conozco cobraba la nómina por cheque. Pero no es práctico. Porque tienes que terminar pasando por su piedra financiera, y una vez que te tienen trincado, hacen presa y no te dejan en paz. Se ponen a cobrarte penalizaciones, comisiones y recargos.

Lo peor es que siempre conoces a alguien a quien parece que el banco no le tima. Pues he descubierto que eso sólo se debe a dos motivos: o tiene mucho dinero o es de la OCU y entra en la sucursal amenazando con una querella criminal. Las personas normales no tenemos derecho a nada de eso: el banco te la clava y ni te enteras. Bueno, te enteras pasado un mes cuando te mandan a casa el extracto, pero no sirve de nada.

El director de mi sucursal me maltrata. No es broma. Mi madre ha sido testigo de cómo su actitud chulesca se repite cada vez que voy. Me tiene harta. Pero me niego a concederle el triunfo sobre mí, aunque me tiene bastante a su merced, porque cuando me dieron el ordenador también firmé que me quedaba en ese banco los próximos treinta meses. Nadie me avisó, por supuesto.

He decidido fastidiarle en cosas pequeñas. En lugar de pedirle que me anule la tarjeta, se la tiro en la mesa. Le desordeno los folletos y le doy treinta veces al timbre de la sucursal para anunciar mi presencia. Saco el pasaporte en lugar del DNI para obligarle a buscar mis datos. Es la guerra. Y la empezó él.

Normalmente el tío se libra porque, cómo no, el horario de los bancos es incompatible con el horario de trabajo de cualquier persona normal. Pero hoy tengo el día libre antes de irme de vacaciones y se va a liar. No sé cómo, pero se lía seguro.

(El estudio anual de la OCU dice que los bancos son los segundos que acumulan más reclamaciones, después de las empresas de telefonía)

2 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Me apunto a tu política en el banco.
Si haces revuelta organizada, avisa :)

kika... dijo...

Querida Elena:

Lancé la idea por Facebook y triunfó bastante: si organizo un comando, te aviso...

besos
K