12 julio, 2010

Sexta planta

I will always be your lover
even after our atoms are disperse
we'll be pushing up daisies
and my crush will just be getting worse
And I will follow you into the next life
like a dog chasing after a hearse…

[Te querré siempre
aunque nuestros átomos se dispersen
estaremos criando malvas
y yo cada día más enamorada
Y te seguiré a la otra vida
como un perro persigue a un coche fúnebre…]

Hearse
, Ani DiFranco


Alguien me dijo alguna vez que la felicidad era la persecución incansable de objetivos alcanzables. No lo creo. Si son fáciles de conseguir, dejan de parecerme interesantes. Lo que pasa es que, como en todo, hay objetivos tan complicados que te joroba la vida perseguirlos.

Creo que este año me ha pasado algo de eso. Llegué a mi trabajo con la única idea de cambiarme de la quinta a la sexta planta. Más allá de la distancia física, había una distancia psicológica casi insalvable. A los pocos días de llegar, decidí abandonar el intento de subir el piso porque lo vi demasiado complicado. Me concentré a fondo y decidí que mi trabajo tenía que gustarme. Tenía que gustarme mucho. Pero la verdad es que era un asco. Me aburría soberanamente. Me frustraba una barbaridad. Sólo La Confidencial, que habita también el chiringuito de la quinta planta sabe lo mal que lo pasé (porque lo vio, más que nada, al resto sólo se lo conté, y contado no es igual).

Y al final lo conseguí. Gracias a la gente de la sexta planta, soy feliz. Parece una tontería, pero este trabajo nuevo es una vida nueva. Y eso que yo no vivo para trabajar. Justo cuando empezaba a pensar que nunca lograría arrastrarme escaleras arriba, me llamaron para que subiera. Eso es lo que me ha tenido tan ocupada estos días, porque ahora no cabe la rutina en mis ocupaciones habituales, ni puedo saber cada día qué terminaré haciendo. Pero mi trabajo nuevo me parece el mejor del mundo.

Me ha cambiado la cara y todo.

Nunca pensé que subir treinta escalones sería tan importante. Me imagino que tiene el sabor de conseguir lo que se quiere, pero también el de conseguir lo imposible.


6 comentarios:

Eve dijo...

¡Felicidades por subir esos 30 escalones!

ETDN dijo...

Ciertamente, la segunda parte de 2010 no va a tener nada que ver con la primera parte del año. La suerte está cambiando, Kika.

Felicidades por ese ascenso de planta.

Un besazo

pd.- este finde yo tb he cambiado ciclo. Superé con nota la prueba del reencuentro, que fue más bien un no-encuentro. Y llevo todo el fin de semana cantando esa canción de Los Secretos..."hoy te juro por Dios que nada siento"...

Oihana dijo...

Felicidades guapa! Te focalizaste y lo conseguite. Los objetivos son tan difíciles como uno quiera hacerlos... a pesar de que existan factores externos que influyan en su consecución.

Ole por ti!

Besos,
O.

Queens dijo...

Felicidades! Hay que celebrar esa sexta planta.

un beso

Q

kika... dijo...

¡Chicaaaaas!

No os podéis imaginar cómo me ha cambiado la vida. Es increíble.

Adoro mi trabajo (y eso, viniendo de una funcionaria, creo que vale doble)...

besos
y mucha magia
K

Anónimo dijo...

Si algo he aprendido es que impossible is nothing