05 julio, 2010

Lo llevo todo apuntado en un papel

No me he olvidado de actualizar. Es que no he podido. En las últimas dos semanas,
- me he cambiado de trabajo
- he puesto toda la instalación informática de mi nuevo despacho
- he aprendido muchas cosas que se supone que ya debería saber, pero que por la desidia/ineptitud de mi anterior superioridad no había hecho nunca
- La Confidencial se marchó del edificio sin saber ni cuándo ni cómo volvería
- me he comprado un cuadro
- dormí en un palacio, pero no me sentí princesa (menos mal que no se me aparecieron los fantasmas que esperaba)
- se me aparecieron otros fantasmas, los de la mala suerte, los de la pena a ratos

Todo eso aderezado con una jaqueca terrorífica, de esas que aunque duermas no se te quitan. En el centro de las cuarenta y ocho horas de dolor de cabeza, una noche de pesadillas vívidas, intensas, febriles. Mi sobri Tato me ofrecía abanicarme con un cartón cuando vio que me mareaba en la calle. No recuerdo otra cosa. Sólo que estaba demasiado cansada como para estar contenta de mi cambio de trabajo, demasiado cansada para indignarme demasiado por nada, demasiado cansada para escribir nada.

Aunque lo llevo todo apuntado en un papel. Para resetear, pero no completamente.

3 comentarios:

LUISA M. dijo...

¿Un cambio de trabajo? Espero que sea a mejor. Si es así, me alegro-

Cuida tu salud y recupérate de ese cansancio y esas terribles jaquecas, y vuelve a escribir y a contarnos tus cosas, Kika.

Besos.

hidden_angel dijo...

Si es que la vida es una perra. Pero me alegro de que al final sobrevivieras a la experiencia en el palacio, que estés a gusto en el nuevo curro y a ver si nos vemos prontito que me apetece darte un abrazo, sólo porque sí.
Besos!!!

Anónimo dijo...

Te echaba de menos, Hada.
Siempre.