04 junio, 2010

Se lo juro por Arturo, señor agente...

La vida nocturna en Madrid es una fuente inagotable del costumbrismo ese del siglo XXI que me encanta. Hacía tiempo que no salía por la noche, y no es que ahora me haya venido arriba y me haya tirado a las calles a ver si me bebo los charcos, pero sí que es verdad que salgo un poquito más que antes.

Ayer, sin ir más lejos, nos fuimos al concierto de Dardem. Nares, Lady K, El Santo, No Me Llames Así y yo. Me parece que nos estamos haciendo fancetes del grupo. El caso es que cuando terminó el concierto todos menos Nares nos fuimos en mi coche a casa. Recorrí Madrid de sur a norte, y cuando me dirigía a casa de El Santo, mi primera parada, un policía municipal se puso a hacerme señales con uno de esos chismes que parecen una espada láser de la Guerra de las Galaxias.

Me faltó tiempo para decirles a los chavales eso de el faro que llevo petado desde hace un mes se acaba de fundir. Todos asintieron y pusieron cara de seriecitos mientras el policía me decía que eso era un control de alcoholemia y documentación. A abrir la guantera, sacar los papeles, localizar el recibo del seguro mientras Lady K me decía que eso no es obligatorio llevarlo...

- Pues llevas un faro fundido.
- Huy, no me había dado cuenta...

La cara de inocente debió de ser convincente. Revisó las ruedas (¿?), admiró alguna que otra abolladura (¿?), me hicieron bajar para ver el faro presuntamente recién fundido (¿?) y después de hacer ese control totalmente inservible, el poli pasó a la segunda parte.

- ¿Ha consumido usted algún tipo de bebida alcohólica?
- Pues no.
- Continúe, por favor.

Los recortes presupuestarios han llegado hasta los controles de alcoholemia. Un poco más y me hace como las madres de toda la vida, eso de ¡tú has bebido!, con olisqueo del aliento incluido.

¿Qué habría pasado si le juro por Arturo que no había bebido nada?

No quiero ni pensarlo.

(Me gustaría mucho más que los controles fueran como el de la Vanguardia Civil, una patrulla de perfección ciudadana que asolaba Mundo y final, el último espectáculo de mis admirados Ron Lalá...)



... cada vez que bebes alcohol
muere un gatito en Sebastopol...

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