11 mayo, 2010

Una nunca sabe

Una nunca sabe dónde puede saltar la sorpresa. Por sorpresas entiéndanse las buenas y las malas. Son igual de sorprendentes. Oposité cinco años y luego resultó que el resultado - por resultado entiéndase lo que venía después - no era como esperaba. Hacerme con eso está siendo complicado. El Arquero me contestaría con un argumento bumerán, uno de esos que le casco yo sin contemplaciones. Me diría que reajustase las expectativas. Él nunca lo logró, creo. Yo tampoco. Por eso nos parecemos tanto y bailamos juntos en las bodas y nos besamos cerca de la oreja con el deshonesto propósito de aprovechar para decirnos que seguimos aquí y que nos sentimos afortunados de vernos.

De vernos.

Una nunca sabe cuándo se va a solucionar todo. Pero sí que sé - por saber entiéndase saber seguro - que si no hago nada no cambiará nada. Al estilo paseantil, voy a meter la realidad dentro del molde. Aunque se salga un poco y me salpique el delantal. Mucho mejor eso que nada.

Llevo mucho tiempo de nada y ya estoy harta. Lo que se entiende generalmente por harta.

4 comentarios:

Oihana dijo...

Ánimo!!!

Lanzarse a la piscina siempre trae una satisfacción al menos: el hecho de haberse tirado, aunque el resultado no sea a veces el esperado.

Un besazo!!
Una que te lee siempre

Teresa dijo...

Te leo, te espero a través de los días, y me gusta lo que leo y me identifico. Eres una mujer que se conoce muy bien a si misma y por tanto sabe done pisa. Eso ya es mucho. Aplástate contra el suelo pero solo para tomar impulso y ¡salta!, verás que eres capaz de llegar mucho más lejos de lo que tú misma imaginas. Atrévete…detrás vendrán más retos.

NáN dijo...

Nos vamos entendiendo. Pero te advierto que, angustias aparte, ese no saber es lo que nos mantiene enganchados a la vida.

kika... dijo...

Muchas gracias a los tres.

Vivo días inciertos, y creo que se nota. Pero también creo que me gusta la incertidumbre. Un poco, al menos...

besos
K