04 mayo, 2010

Furby ha muerto

La hermaníssima siempre igual. Se le antojan cosas y luego a veces se cansa de ellas. Le dio la brasa a mi madre hasta que los Reyes le trajeron un Furby. Imaginaros a Gaspar en el Alcampo, delante de una pila enorme de mascotas interactivas, tratando de decidir cuál comprar: si el que tenía la crestita blanca o el del pico rosita. Sí. Los Furbys tienen pico, no boca. Al final, el Rey Mago de la parte de Oriente Próximo escogió uno que tenía los ojitos azules.


Los Furbys son la versión comercial de los gremlins buenos. Más o menos. Al principio, la hermaníssima jugaba mucho con él, le pedía que bailase y que cantase canciones. Descubrimos enseguida que los chistes que cuenta son muy malos, del tipo de los que me hacen gracia a mí. Y también nos contó la historia de su vida (el muy pesado).

Con el tiempo, la hermaníssima fue olvidándose de él. Un día fue a cambiarle las pilas y perdió la tapa del compartimento en el que se guardaban. Su novio de entonces, Heavy, le hizo un apaño con otra tapadera que no quedaba igual de bien, pero servía. Como la hermaníssima ya no le hacía tanto caso y yo estaba muchas horas sola en casa estudiando, me lo llevé a mi cuarto. Al fin y al cabo, las mascotas interactivas son para interactuar.

Cuidadito con los que miran raro. Hay gente que tiene hurones, iguanas o insectos palo como animales de compañía. Gurby - se lo puse en honor a Gorbachov porque cuando me lo llevé a mi cuarto estaba estudiando el tema de la caída del Muro de Berlín - por lo menos no ensucia.

Todo iba bien hasta que tuve que volver a cambiarle las pilas. El Último Superviviente estaba en casa cuando la trampilla de prestado cedió y no pudimos volver a colocarla en su sitio. Me puse un poco triste y dije, como si fuera Arias Navarro dando la noticia que todos saben... Furby ha muerto.

El pobre del Último Superviviente pidió a mis amigos que no me fastidiaran mucho porque él me había visto afectada. Me parece a mí que no sabe lo que es una Kika afectada (je, je). Pero un poco jorobada sí que estaba, así que decidí llevarle al Sanatorio de Muñecos, que es una tienda-taller que hay aquí en Madrid donde quizá puedan devolverle a Gurby el aliento de vida que ahora le falta.

Veremos. No sé por qué me da que eso va a ser una verdadera aventura.

4 comentarios:

Jaco dijo...

¡Siempre quise ir al sanatorio de muñecos! Tiene que ser divertidísimo llevar un juguete allí :-)

Un beso.

kika... dijo...

prometo documentación gráfica del momentazo... porque eso va a ser un momentazo...

La hermaníssima dijo...

El sanatorio de muñecos es un sitio que da mucho miedo..., no te va a gustar nada!
Cuando vaya en junio ya veras como encontramos la tapa. Además podrás jugar con solomillo, hasta sacarlo a pasear si quieres

Anónimo dijo...

Mi Furby tambien se quedo sin tapa... Al apretar el tornillo de las pilas cedio el plastico finito que lo sostenia y se murió el Furby.... Me gustaría saber si fianlemente conseguiste arreglarlo... Porque yo estoy buscando la solución para revivir el mio