05 mayo, 2010

Contratos arriesgados

Lo digo. Hay muchas cosas que me dan igual. Que me la soplan, directamente. Y luego hay cosas que me gustan como a todo el mundo. Por diecinueve chiquipuntos, cosas que me gustan en el blog. Me gusta que alguien me incluya en su blogroll, me gusta que me comenten, me gusta que haya personas que siguen haciendo clic hacia aquí aunque ya no actualice como antes, aunque ya no cuente conciertos, aunque esto empiece a ser vida pura y dura. La vida pura y dura es una excusa literaria que a veces termina por dar miedo.

Luego hay mucha gente que nunca me pondrá en su blogroll aunque yo los tenga convencidísima en el mío.

Y luego está Marwan (él sabe por qué).

En el marasmo de hipervínculos, letras e imágenes, me encanta que una amiga me llame para leer en su exposición. O la sorpresa que me dieron cuando se parió aquel libro. Me cuesta creer en mí, me gusta que a veces crean otros.

A veces quiero dejar de ser un nadie literario, para qué engañarnos.

En plena crisis haitiana, una persona me abordó proponiéndome participar en un recital de poesía. En uno como Dios manda. De los buenos. Y yo, que soy una nadita literaria total, que no tengo un currículum pinturero - y soy perfectamente consciente de ellos - me sorprendo tratando de sabérmelo todo, exprimiendo a fondo la experiencia, ilusionada, crecida. A ratos, asustada también.

Me he sentido muchas veces como una mercancía peligrosa. Contratarme, y más con el cuerpo como lo tengo, podría ser un riesgo. Pero si alguien pudiera hacerse una idea de la vida que me da eso, me llamarían todos los días.

Así que al contratante, gracias.

3 comentarios:

Microalgo dijo...

Un abrazote, Kika. A veces no comento (a pesar de mi lenguaracismo), pero paso por acá.

Un besote.

Jaco dijo...

Me encantaban los conciertos. Y me encanta la vida pura y dura.
Jamás dejaré de pasear por aquí.

Y te contrataría sin pensarlo dos veces.

Un besazo lleno de vida.

Nares Montero dijo...

Muack!