10 abril, 2010

Preocuparse, en un cierto sentido

Vaya semanita. Como el programa. No he parado. Y cuando he parado, no tenía a mano el ordenador, así que no podía escribir más que en el reverso de los tickets de parquímetro (sí, uno con k y el otro con q) y en los reversos de las declaraciones juradas. De esa manera, está saliendo una especie de poesía de reverso del cuerpo, que según algunos sería la sangre y la carne, y según El Último Superviviente sería más bien el culo.

Da igual. La poesía de los reversos funciona. Pero llevo una temporada en la que no quiero forzar nada, y menos aún escribir. Ahora trato de tener tiempo para pensar, porque mis poderes de augur no me han fallado y he logrado anticiparme a algo que iba a ocurrir. De ello he aprendido que no he sufrido menos, pero sí que lo he hecho antes. Anticiparse muchas veces no sirve más que para preocuparse, en el sentido más etimológico del término, es decir, para ocuparse de las cosas antes. Normalmente preocuparse de esta manera permite que el susto, cuando llega, no te pille totalmente desprevenida.

Sin embargo, lo que tiene que doler no duele menos.

Qué raro.

3 comentarios:

NáN dijo...

sabiduría.

Papillón dijo...

Preilusionarse tambien se incluye no?

kika... dijo...

... gracias, NáN... aunque más sabiduría sería no preocuparme a destiempo...

... Papillón, claro que se produce el fenómeno contrario...

¡besos
y
magia!
K