21 abril, 2010

Dos bodas y un funeral (I): Tengo un grano

Esta semana tengo dos bodas: una el viernes y la otra el sábado. El funeral, evidentemente, va a ser el mío porque dudo que vaya a sobrevivir a esa vorágine. Tengo el cuerpo para pocos trotes, lo que combinado con una semana de bastante trabajo amenaza a mi integridad física. Y a la económica, porque lo de las bodas es una especie de pozo sin fondo de dispendios varios.

El caso es que en pleno lío generalizado de búsqueda de vestidos, zapatos y complementos a tutiplén me salió un grano. El volcán ese de Islandia es un aficionado comparado con mi poro inflamado. Hacía una barbaridad que mi piel no se rebelaba de esa manera, ya se me había olvidado el procedimiento estipulado de cierre de cráteres cutáneos, así que decidí ir a la farmacia de mi barrio, exhibir la vergonzante lesión y a ver qué me daban. La farmacéutica me dijo que no sabía, que no sé qué, que tal y que cual... Yo creo que desde que están con el rollo del uso racional de los medicamentos ya no te aconsejan. O eso o que tienen miedo de que te salga una alergia y les denuncies.

Decidí llamar a alguien que pudiera ayudarme. Opté por No Me Llames Así, porque pensé que ella tendría el buen criterio de no pensar que le llamaba porque opine que tiene la piel fatal, sino porque ella sabe de todas las cosas y esta no iba a ser una excepción. Es verdad. La confianza da asco. Pero no le iba a pedir que me reventara el grano, solamente un remedio...

El móvil da tono. Bien, bien.
Kika - ¡Hola! Mira, tengo que pedirte consejo sobre una cosa que me ha pasado... Ya sabes que tengo las bodas esta semana y...
NMLA - ¿Qué te pasa?
K - Nada, que me ha salido un grano de tamaño natural y quería saber si conoces alguna crema o algo que sirva para asesinarlo.

En ese momento, justo cuando yo pensaba que No Me Llames Así me estaba dando la clave para el granicidio, mi teléfono empezó a hacer crascrascras. O No Me Llames Así estaba en un túnel o se estaba guardando la preciada información. Así que, a grito pelado:
K- Tíaaaaaaaa... ¡no te oigo! Que me ha salido un granoooooooo...

Se me ha olvidado decir que estaba en plena calle, delante de la farmacia y que desde dentro me miraban como si hubiera sido objeto de una enajenación mental muy grave.

Tras varios minutos de griterío, me convencí de que la comunicación era imposible y me subí a casa.

Cuando logré hablar con ella, me dijo que no sabía de ninguna crema milagrosa. Bueno, que sí que conocía una pero no se acordaba del nombre.

Y mientras a mi grano sólo le falta expulsar lava y una columna de humo que detenga el tráfico aéreo. Creo que es lo suficientemente virulento como para eso o incluso para cosas peores...

3 comentarios:

Psique dijo...

Hola Kika, ha sido muy divertido tu relato, a lo mejor para tí no tanto, claro.
La proxima vez me puedes pedir consejo, soy enfermera, jeje, y te daré el nombre de cremas milagrosas y todas esas cosillas.
Un beso.

Tu Amiga La Escritora dijo...

¿Por qué no pruebas con homeopatía? A lo mejor estás baja de energía o tienes un desequilibrio de yang de estómago o quién sabe.
En fin, que sobrevivas a ambas cosas

kika... dijo...

psique, te tomo la palabra!

amiga... no sabes cómo era el grano: ¡igualito que los gránulos de homeopatía! (ja ja ja)

besos
K