29 abril, 2010

Auto-reconocimiento

Hay mucha gente que va por el mundo a la caza y captura de una medalla. Otros se quejan de que su integridad les impide obtener el reconocimiento que merecen. O que creen merecer. Da igual. Me dan igual. Ellos no. El reconocimiento ese. A mí me atasca. Escribir lo que creo que se espera, hacer lo políticamente correcto, callarme cuando debería.

No voy de estupenda. Todo lo contrario. Estos son los espejos del Callejón del Gato o de la Calle de Álvarez Gato, los espejos deformantes que existen en cada una de las realidades paralelas en las que vivo. Tengo demasiadas vidas, muchas cosas que hacer, poco espacio. La batalla del tiempo la tengo perdida.

Recuerdo mi primer día de Universidad. El profesor de Microeconomía trataba de hacerse el interesante sin buscar la aprobación de nadie, y contaba eso de que la persona más rica del mundo, que entonces no era Bill Gates sino el Sultán de Brunei - no sé dónde está Brunei en el mapamundi - no podía ser totalmente rico, porque siempre habría perdido la batalla del tiempo. No es la falta de dinero, sino la de tiempo.

Vivo en la paradoja de no poder conformarme mientras que a veces parece que abandono, que no me valoro. Creo que no es eso. De la misma manera que La Confidencial me cuenta la frustración que supone para algunos el hecho de que no llegue la medalla imaginaria del reconocimiento, yo le digo tranquilamente que no la voy a tener nunca. No es falsa modestia. Es saber que nado en otros sitios, que valoro otras cosas, que a veces me va la estética suicida, a veces la ética suicida, y otras el suicidio por exceso verbal con posterior renacimiento.

No quiero sufrir por eso.

Ya sufro bastante por otras cosas que me gustan mucho menos que mi pequeño ángulo vital.

2 comentarios:

NáN dijo...

¡Ay, Kikilla! De qué gente te rodeas. Hay para todo. En mis tiempos, la diferencia estaba entre los que hacían una oposición para el Estado Franquista y los que hacíamos la oposición contra la Dictadura Franquista.

Dónde está cada uno ahora, se ve claramente.

De tu generación, que es ya la que importa, tanto los que buscan medalla como los que se presentan como que no la conseguirán por su integridad forman el mismo grupo.

Para mí, la vida es placer. Mientras quede tiempo. ¿O se te ocurre algo mejor?

kika... dijo...

Nada mejor. Y no puedo estar más de acuerdo...

besos
K