27 abril, 2010

Astenia quizá primaveral

Estoy buscando en la Wikipedia qué cuernos es la astenia primaveral. Ayer vi un titular del telediario con el nombre de la patología y gente tumbada en los parques al sol, y no sé si la padezco, pero tengo ganas de tumbarme a la bartola y pasar de todo. No he tenido un día muy bueno, la verdad. Podría ser astenia, o podría ser cabreo. El enfado cansa. Cuando es virulento, agota. Y yo no tengo la templanza entre mis virtudes cardinales.

La presencia de ánimo y la serenidad en el peligro las he cultivado. He tenido ocasión. El control de las palabras y la ira en determinados ámbitos empiezan a dárseme mejor. Pero un buen enfado que hierve como la leche en un cazo, despacio primero y decididamente después, para desbordarse con el fin de tiznar, requemada.

Casi siempre me enfado por decepciones, como si me fustigara por haber vuelto a creer en el ser humano.

No quiero pensar que haya muchas personas mucho peores de lo que había calculado.

Sirve una palabra mal pensada, mal dicha, directa a la línea de flotación, contada por el receptor que te mira a los ojos, por la receptora, bella y aterrorizada. Y yo sin saber qué decir. Decepcionada. Cabreada. Con ganas de vomitar: desde que me puse enferma, he cogido práctica. Vomito con dignidad, si es que se puede.

Soy una rencorosa, que le vamos a hacer. Pero para tener ese defecto tan grande, hay que tener dos virtudes. Buena memoria y mucha paciencia.

2 comentarios:

men dijo...

Tener buena memoria para las cosas malas no es tener buena memoria.

Pero bueno, no me creo que seas rencorosa ;)

kika... dijo...

tú que me conoces, no te lo crees... ¡si es que no me sale la maldad extrema! menos mal que nunca me hice actriz...

besitos, men (me alegré mucho de verte el otro día),
K