20 marzo, 2010

No es serio este cementerio

... y aunque hay buenas tumbas
están mejor los nichos
porque cuestan más baratos
y no hay casi bichos...
No es serio este cementerio, Mecano


Vaya por delante: odio los cementerios. Claro que en esta vida a veces hay que tragarse los odios.

Ayer era el día del Padre y nos fuimos mi madre, mi abuela y yo al cementerio. Mi abuelo, como supongo que muchos abuelos de gente de Madrid, está enterrado en el Cementerio de la Almudena. Es un lugar inmenso, la mayor necrópolis de Europa Occidental.

Cuando opositaba, como nunca tenía dinero y se me da bien hacer ramos de flores y cosas así, pensé en dedicarme a limpiar tumbas. La de al lado de mi abuelo la limpia un profesional que la tiene muy arreglada y que es bastante pesado. Yo creo que quiere que le encarguemos la limpieza de la nuestra, pero mi madre dice que al cementerio hay que ir de vez en cuando y mejor tener algo que hacer. Imaginaros: con el miedo que me da, yo abrillantando las letras, quitando el polvo de la lápida y colocando flores. A lo mejor una termina por acostumbrarse a cualquier cosa...

Entramos por la Avenida de las Trece Rosas tras parar en el kiosko de flores donde compramos siempre. Mi madre parece Penélope Cruz al principio de Volver, con su cubo y su cepillo de raíces. Dice que sabe dónde están enterrados los famosos, como Lola Flores, el Yiyo, Tierno Galván, Enrique Urquijo o La Pasionaria, mientras gira a la derecha.

El viento de la ciclogénesis explosiva ha hecho estragos. Hay muchas flores de trapo tiradas por todas partes.

Pero cuando llegamos a la tumba de mi abuelo, vimos que eso sólo habían podido hacerlo manos humanas. ¡Nos habían robado el jarrón! Uno buenísimo que puso mi madre, que era de floristería y todo. Empiezo a indignarme. Esto es una vergüenza. Mi madre dice que a lo mejor ha sido el viento, pero yo le digo que no, que también nos habían robado las hortensias azules de tela.

Pues no tendrá la conciencia tranquila, dice una viejecita que tiene a su hijo bajo miles de flores artificiales en la primera fila del cuartel (se llama cuartel cada cuadrado de tumbas). A mí también me han robado cosas, decía la señora mientras nos dejaba un frasco de cristal para poner las flores. Aunque ya me imaginaba que si robas un jarrón no lo vas a poner en la sepultura de al lado, me di una vuelta a ver si lo veía. Pasé por la tumba de un muerto en atentado terrorista, por otra en la que la lápida casi no se leía y por otra en la que los epitafios eran de órdago. Ponía, sin ir más lejos, prepáranos el camino. Qué horror. Yo quiero que me pongan el de Groucho Marx, perdonen que no me levante. O mejor, que no me pongan ninguno, porque paso de estar toda la eternidad metida en una tumba o peor aún, en un nicho, que son como los apartamentos de verano de los muertos.

Al final lo colocamos todo y nos marchamos justo cuando empezaba a llover. Pensé que estas cosas sólo las hago por mi abuelo, porque a mí no me pillan en un cementerio ni harta de vino.

Yo voy a donar mi cuerpo a la ciencia. Así nadie me tendrá que abrillantar las letras.

Eso si me muero, claro. No pienso hacerlo si puedo evitarlo.



(Este es el post número 1.000 de las Realidades Paralelas. No sé si alguna vez alcancé a pensar que llegaría hasta aquí. A todos los que me habéis dado vuestro apoyo logístico y moral, gracias. Gracias eternas.)

6 comentarios:

NáN dijo...

Ja, ja, já. No me negarás que son tranquilos ni que en un día de sol se pasea estupendamente. Una vez dije que ese cementerio es como el campo de golf de los pobres. Un buen paseo. También tiene sus hoyos, pero tapados.

¡Felicidades por tu mil! Pero deportivamente, lo que cuenta son los ocho miles. ¡Y creo que hay ocho! Sigamos adelante.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por los 1.000!!!

Gracias por compartir todo esto con nosotros. Gracias eternas a ti.

Lobo

Nares Montero dijo...

Enhorabuena por tanto post del bueno!

A mi me encantan los cementerios, aunque tampoco quiero que me entierren.

Besos flor!
N

trovador errante dijo...

Rubia, hasta haces coincidir el mil con la primavera.

Yo quiero un entierro vikingo, la incineracion es mu sosa. O que me entierren con mis perros en la casa del yayo, "sin oracion, ni losa, hueso con hueso viajero"...pero que corra la birra y que se emborrachen a mi cuenta, que de vez en cuando, levanten la copa mirando al infierno, y beban a mi salud...

Besos de sol rubia,
Kike

Jaco dijo...

¡Felicidades por el 1000!
Pero estoy con nán, si quieres una hazaña deportiva lo que cuentan son los 8000.
Claro que si lo que quieres es seguir haciéndonos disfrutar, uno a uno vas muy bien. Yo los celebro todos.

Un beso.

kika... dijo...

NáN... ¿ocho mil? Venga, hasta donde lleguemos...

Lobo... y mira, estamos aquí. Tengo dentro algo de sorpresa.

Nares... ¿te encantan? Te pega...
;)

trovador... lo del entierro vikingo, te lo compro. Derechitos al Valhalla. Y yo siempre he querido algo como el de Espartaco Santoni, con mariachis y todo...

Jaco, estás aquí desde el principio. Y te lo agradezco tanto. Sigo para bingo. Hay que hacerlo.

besos a todos
K