21 marzo, 2010

Consejos

Ayer fue un día en el que nos dimos muchos consejos. Yo di uno sin que me lo pidieran. Por lo tanto, algo totalmente prescindible, aunque creo que nunca está mal que alguien te diga sal de ahí.

A mí me dieron otro. Verlas venir, dejarlas pasar... y si alguien te mea encima, decir que llueve.

Me dio ganas de llorar. No quiero estar tan desesperada como para aceptar algo así. Los consejos no deberían hundirnos en la desesperanza. Deberían darnos aliento para seguir. Me sigo negando a aceptar lo que no me gusta.

No es mucho, pero es algo.

5 comentarios:

Nares Montero dijo...

Es mucho.

Bs
N

Andrín dijo...

En el post 1.001 (¡enhorabuena!) te doy otro consejo que añadir a los últimos: verlas venir para no dejar pasar ni una.

Niuqech Madhatter dijo...

pues como a mi tampoco me lo has pedido te voy a soltar un consejo:


A muerte¡¡¡, nena. Que no salga vivo ni el Tato, a lo Espartaco.


Igual no es un gran consejo y desde luego es probable que ni siquiera se acerque a la lógica de supervivencia... pero y lo que relaja llevarlo a la práctica.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Mi dear,

si te sirve de consuelo, lo que te dieron no fue un consejo. Es un chiste, el llamado chiste del gallego indolente, que por cierto, en alguna ocasión ha utilizado Fraga.

Con lo cual, no entiendo nada.
Ni vamos a aceptar chiste (para hacer ¿reir?) por consejo (que conlleva opinión), ni conformista está en tus genes, ni la desesperanza es tu color. Tampoco eres gallega y no se me ocurre una persona menos indolente que tú.

Dicho lo cual, la emplazamos a una tarde de riego de geranios, a un brunch de "me voy a desayunar Madrid" un domingo cualquiera, o a una noche de luna llena donde grites quién eres y lo marques con fuego.

kika... dijo...

Gracias a todos... (jamás todos los comentaristas estuvieron más de acuerdo)...

besos
y magia
K