26 febrero, 2010

Silencio al otro lado de la línea

Estoy sola en casa. Rompo constantemente el silencio que decía que necesitaba. La presión atmosférica ya está bajando: el cielo azul de la mañana esconde una tormenta. Noventa y cinco por ciento de probabilidad de precipitaciones. Vientos huracanados. Se me ha roto el móvil: me paré en mitad de la calle pensando cómo hacíamos cuando no había móviles. Un minuto me he sentido libre, inaccesible. El siguiente, desprotegida. Qué habría sido de nosotros sin los mensajes de texto. Creo que ni habríamos existido. He buscado entre mis cosas aquel teléfono viejo que aún funciona. Arrumbadas en alguna parte estaban las palabras que me escribió. Cuánto tardamos en olvidar, lo mismo que tardan las gotas de lluvia ácida en perforar la roca caliza de algunos monumentos. Y sin embargo un segundo es suficiente para recordarlo todo. Aparto la vista. Es veneno transparente. De ese que se lee y no te das cuenta. De esas mentiras de silencio que no pueden ser verdad por mucho que yo quiera.


2 comentarios:

pedro dijo...

Hoy hace 2 años y 7 meses conocí a la chica de mi vida, hoy hace 1 año y 5 días me dejó, llevándose 2 besos aferrados en una mano.
Recuerdo llegar ilusionado de mi estancia en el extranjero, recuerdo su último sms q sigue plasmado en mi antiguo móvil "te quiero mucho, recuérdalo siempre". De repente los "baci" italianos que traje para darle, fueron los dos últimos besos que probaron su boca en forma de chocolate. Era la última lluvia de invierno y ella desaparecía tras la cortina de agua de mi paraguas, abriendo el taxi con la mano libre, sosteniendo mis dos últimos besos y sin voltearse.
Volví a ver Laura, como Woody volvió a ver a Annie, me dijo que fui el mejor chico que ha conocido, pero nunca contestó a mis cartas, nunca volvió.

A veces me olvido, pero siempre vuelve su recuerdo, su sonrisa inocente y su pelo, como el sol.
Supongo que todos esos sms guardados, los viajes, los besos, todo aquello en realidad nunca fue lo que tenía que ser, nunca fue lo que yo recuerdo.

Te leo en silencio de vez en cuando Kika y hoy he deseado que te llamases Laura y que me recordases a mí.
Saludos!

kika... dijo...

No te dejes vencer por el silencio.

Muchas gracias por tu precioso comentario...

besos
K