03 febrero, 2010

El momento de contarlo

Ayer por la tarde salí de casa a comprar una medicina que me habían recetado esa misma mañana. Llevo unos días llenos de avatares médicos, acumulando anécdotas - mi gusto por esas historietas deja ver la hebra de humor negro que llevo dentro - y pensando que este blog va camino de convertirse en una versión apócrifa del Diario Médico. Menos mal que siempre ocurre algo que lo evita.

Ese algo estaba atascado dentro de mi buzón de correos. Mi madre debe de pensar que no soy lo suficientemente mayor como para tener una copia de la llavecita del buzón. La hermaníssima la tiene, y eso que ya no vive aquí. Mi asistenta, también. Y yo no sé, pero siempre me he conformado con sacar las cartas por la parte inferior de la puertecilla. Pero cuando es algo grande, no hay manera.

Ayer había un sobre bastante gordo, de esos que tienen papel de burbujas por dentro. Me dio la sensación de que podía ser para mí y empecé a tirar de él con la esperanza de lograr sacarlo. Tras diez minutos de tira y afloja - literal - conseguí que el puñetero buzón me diera lo que efectivamente era mío.

Lo primero que vi era el matasellos. Del uno de febrero. Qué bien funciona Correos, excepto cuando yo tengo que mandar algo. Porque que un sobre bastante pesado llegue en un día de Ávila a Madrid tiene bastante mérito. Lo abrí despacito, para conservar la sorpresa.

Dentro había un libro* y una tarjeta. El libro, dedicado. La tarjeta, de Jesús Arribas. Jesús es mi amigo. Lo digo igual que mi sobri Tato dice que es amigo de Lady K, es decir, con convencimiento. En realidad, era amigo de mi madre, pero después creo que nos hicimos amigos nosotros. Aunque exactamente tampoco me acuerdo...

Es escritor, vive en Ávila y junto a la también escritora Mayda Anias ha fundado una editorial. Él y yo tenemos un ping-pong de emails en el que nos contamos todo tipo de cosas y sé que lee estas Realidades Paralelas desde hace tiempo.

Sobre todo, me gustan las categorías que aplica a algunas cosas y personas, sobre todo un sustantivoadjetival que le colocó al Paseante con toda la razón del mundo (no sé si se acordará).

Me hizo mucha ilusión recibir el libro y pensé en llamarle, pero por teléfono - espero que no se ofenda - Jesús no es igual que en persona o por escrito. Quizá sea porque por teléfono sólo hablo yo, y la cosa no tiene tanta gracia.

Es que yo hablo mucho.

Así que he decidido que mejor que llamarle, lo iba a contar todo. Lo más importante es que tiene un blog estupendo, que se llama El blog de Jesús Arribas (evidentemente). El diseño lo hice yo, pero lo mejor es lo que escribe en él.

Me parece que le está empezando a gustar esto de la publicación en la red.

Porque ya que es el momento de contar todo esto, también creo que es el momento de decir, por primera vez, que creo que esto que hago es publicar, aunque no haya editores ni contratos ni páginas de papel ni librerías ni nada.


* aquí podéis leer una reseña del libro que venía en el sobre... Se llama Fuga Lenta y me cuentan que su autor, Juan Martínez de las Rivas, a veces para por aquí. Me he quedado muerta... así que gracias también por el regalo...

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